
Shadia Brigitte, de 23 años, pasó semanas creyendo que padecía herpes o fuegos labiales e incluso temiendo un posible cáncer, hasta que los médicos descubrieron que en realidad tenía sífilis.
La joven de Argentina relató en un reel de Instagram que desde hace años tenía el hábito de morderse el labio cuando se sentía estresada o ansiosa.
Sin embargo, en una ocasión se lastimó más de lo habitual y la herida comenzó a comportarse de forma diferente.
“Siempre tuve la costumbre de morderme el labio, pero esa vez me lastimé más de lo normal”, explicó en el clip.
Con el paso de los días, la lesión aumentó de tamaño y no mostraba señales de mejoría.
Preocupada, acudió a consulta médica. Los especialistas sospecharon inicialmente que se trataba de herpes y le recetaron una crema, pero el tratamiento no funcionó.
Ante la persistencia del problema, buscó una segunda opinión médica.
Finalmente llegó donde un cirujano maxilofacial, amigo de su familia, quien decidió remitirla a estudios más profundos y a una biopsia para descartar otras enfermedades.
El proceso fue especialmente difícil para la joven debido a los antecedentes familiares de cáncer. Mientras esperaba los resultados, el miedo comenzó a apoderarse de ella.
“Fue un tiempo bastante complicado. Yo me sentía muy mal. Hay un gran historial de cáncer en mi familia y tenía miedo”, recordó Shadia.
La incertidumbre se hizo aún más pesada cuando perdió su empleo en medio de las investigaciones médicas. Según contó, la lesión visible en su labio afectó incluso su confianza para buscar nuevas oportunidades laborales.
“Pensaba en todo lo que me podría pasar si fuera eso, la quimioterapia, el proceso, la misma biopsia, que se me iba a caer el pelo. Un montón de cosas se me pasaron por la cabeza”, relató.
Sin embargo, los exámenes revelaron una causa completamente distinta.
El diagnóstico final fue sífilis, una infección de transmisión sexual causada por una bacteria y que puede tratarse eficazmente cuando se detecta a tiempo.
La noticia la sorprendió profundamente. Inicialmente sintió miedo y confusión, pero luego comprendió que existía tratamiento y comenzó un proceso de recuperación con penicilina.
Tras superar el impacto del diagnóstico, la joven reflexionó sobre la importancia de la prevención y el cuidado en las relaciones sexuales. “Soy responsable, no me cuidé”, reconoció al hablar de lo ocurrido.
Con el objetivo de generar conciencia y alertar a otras personas sobre la enfermedad, decidió compartir su experiencia a través de un video en redes sociales.
Lo que comenzó como un desahogo personal terminó viralizándose y abriendo una conversación sobre la detección temprana de las infecciones de transmisión sexual y la importancia de no ignorar síntomas que parecen inofensivos.