Los planteles educativos del Austro relajan los controles sanitarios

Padres de familia se organizan en grupos para vigilar los alrededores de las instituciones educativas en la llegada y salida de los estudiantes. Foto: archivo / EL COMERCIO.

Los controles sanitarios se han vuelto menos estrictos en la mayoría de centros educativos de Azuay y Cañar, que desde esta semana retornaron de manera obligatoria a la modalidad presencial.

Los estudiantes de estos planteles son parte de los 1,8 millones de alumnos del régimen Sierra y Amazonía, que avanzan en el segundo quimestre. El Ministerio de Educación dispuso su retorno ante los bajos contagios de covid-19 y el avance de la vacunación.

Sin embargo, en la mayoría de planteles de estas provincias, estudiantes y padres de familia advierten que se ha reducido el control de algunos protocolos.

Por ejemplo, en los accesos principales de las instituciones fiscales de Cuenca ya no se encuentran los docentes recibiendo a los alumnos para tomarles la temperatura, colocarles alcohol en las manos y controlar que se desinfecten el calzado. Eso sí, los estudiantes, los docentes y los administrativos utilizan mascarilla.

A los perímetros de los planteles públicos han regresado también los padres de familia, que se organizan para dar seguridad a los estudiantes. Ellos les ayudan a cruzar las calles congestionadas y que ingresen a la institución.

En los planteles privados el retorno voluntario, que se autorizó en septiembre pasado, permitió establecer protocolos de bioseguridad e instalar equipos para la toma de la temperatura, dispensadores de gel o alcohol.

En el inicio de la pandemia, la Unidad Educativa Rafael Borja de Cuenca derrumbó paredes y unificó dos aulas, en algunos niveles, para mantener el distanciamiento físico de dos metros y disminuir los riesgos de contagios.

Hay siete puertas para el ingreso de los más de 1 000 estudiantes. Pero desde la semana anterior, los profesores que custodian en los accesos ya no revisan el kit sanitario (mascarillas, pañitos húmedos y alcohol) que era obligatorio llevar, comenta Carlos Pérez, estudiante de básica media. “Es que luego del feriado de Carnaval no hay contagios como en enero”.

En este plantel y en las unidades educativas Rosa de Jesús Cordero y María Auxiliadora, entre septiembre y diciembre pasados, los protocolos eran estrictos.

Por ejemplo, con un contagio todos los alumnos del mismo nivel regresaban a clases ‘online’ por una semana, porque tuvieron contacto con sus compañeros y para evitar la propagación del virus, explicaron los tutores a través de correos a los padres de familia.

Pero desde febrero, eso ya no se aplica. Solo el estudiante infectado o con sospecha de covid-19 no asiste a las aulas hasta que se recupere; el resto sigue normalmente.

Para Lorena Aguilar, madre de familia, es lo mejor porque no se afecta la continuidad de las clases presenciales de toda la población. Su hija Carolina está en décimo de básica y cuenta que, entre septiembre y enero, en tres ocasiones las devolvieron a clases virtuales.

Hay colegios particulares que hasta febrero exigían la prueba covid-19 negativo a los alumnos, luego de un confinamiento, aunque estaba prohibido por el Ministerio. Asimismo, solicitan el uso exclusivo de la mascarilla KN-95.
Los controles han disminuido también a medida que la vacunación tiene un avance importante; 3,6 millones de personas de 5 a 17 años han recibido la primera dosis anticovid.

El docente Rubén Lema también destaca que los estudiantes se disciplinaron en las medidas sanitarias que demanda esta realidad.

Los estudiantes Roberto Durazno y Jonathan Gutiérrez, del colegio Fray Vicente Solano de Cuenca, dicen que se acostumbraron a la mascarilla y que si no fuera por esa protección, pensarían que volvieron a la normalidad.

En La Providencia y La Salle de Azogues, los niños cuentan que tienen más libertad en los recreos. “Los profesores ya no vigilan por los patios ni nos llaman la atención y podemos juntarnos más”, dice Valentina, de octavo de básica.
El COE Nacional establece que en el régimen Sierra ya no hay restricción de aforo, pero toda la comunidad educativa debe utilizar mascarilla y mantener limpias sus manos para mitigar los contagios.

Los principales hechos en el sistema educativo

13 de marzo del 2020
El Gobierno Nacional decretó la suspensión obligatoria de clases presenciales en todo el sistema educativo del país, ante la detección de los primeros casos de covid-19. El objetivo de la medida era contener la propagación de este virus.

30 de marzo del 2020
Por disposición del Ministerio de Educación, los estudiantes migraron a las clases virtuales. Antes, entre el 16 al 28 de marzo, los estudiantes estuvieron con tareas puntuales, pero no bajo un cronograma específico de esta Cartera de Estado.

7 de junio del 2021
1 301 planteles de la Costa volvieron a clases presenciales y voluntarias con la aprobación de los Planes de Continuidad Educativa (PCE), y en septiembre otro grupo de la Sierra. Unos retornaron a las aulas y otros siguieron en virtual.

3 de enero del 2022
Todo el sistema educativo regresó a clases virtuales ante el rebrote de contagios por la variante Ómicron. Desde el 14 de marzo, y por disposición del Ministerio de Educación, todos los estudiantes regresaron a las aulas de forma obligatoria.

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