12 de agosto de 2018 00:00

Nombres nativos en equipos hoy ya no son bien vistos

El Chief Wahoo de los Indios de Cleveland (béisbol) apareció en 1948.

El Chief Wahoo de los Indios de Cleveland (béisbol) apareció en 1948.

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Santiago Estrella  Editor (O)
sestrella@elcomercio.com

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Colóquese en esta situación: usted es hincha de Sociedad Deportiva Aucas. De pronto, en el movimiento indígena comienza a germinar la idea de que ese nombre y el logotipo son peyorativos. Y se movilizan para que deje de llamarse así o, por lo menos, se deje de usar el indio en el escudo.

Puede parecer descabellado, pero es algo que está ocurriendo en el deporte de Estados Unidos desde hace varios años. Los equipos de las ligas profesionales y universitarias han tenido que revisar los nombres y no son pocos, sobre todo dentro del deporte universitario, los que han tomado la decisión de reinventar, tanto nombres como mascotas o símbolos fundamentales. Otros, en cambio, se resisten a modificarse.

Los dos casos más notorios de esta dualidad están en los Indios de Cleveland (fundado en 1915), del béisbol de las Grandes Ligas; el otro de los Red Skins (Pieles Rojas) de Washington (1932), del fútbol americano. El primero ha decidido sacar a Jefe Wahoo (Chief Wahoo) como logo que usan en las gorras y los cascos de bateo para el próximo año; el dueño del segundo no quiere ni escuchar cualquier iniciativa que pretenda modificar su nombre.

Han sido décadas de lucha de los grupos indígenas para lograr estos cambios. El uso de símbolos nativos ha sido considerado irrespetuoso porque se fundamenta en estereotipos, como aquello de considerar que el carácter guerrero de estas tribus dan el espíritu a los equipos deportivos.

En el caso de los Indios de Cleveland, por ejemplo, el nativo con una única pluma en la cabeza ha sido considerado como uno de los más displicentes de todos. Los directivos del equipo aceptaron las presiones y el Jefe Wahoo, que se implementó como símbolo del equipo en 1948, ya no estará desde el próximo año en las camisetas y gorras y en ningún otro elemento del merchandising. Y en mucho fue por sugerencia del comisionado de la Liga de Béisbol, Rob Manfred, quien en una declaración pública dijo que “el logo ya no es apropiado en el campo de juego de un equipo de béisbol profesional” y que eliminar al Jefe Wahoo es una decisión correcta.

El director Ejecutivo del Movimiento Indígena de Ohio, Phillip Yenyo, ha organizado por más de 25 años las manifestaciones en contra del uso de Wahoo en el primer partido en que los Indios juegan de locales cada temporada. Obviamente celebró esta decisión del equipo. Aunque quería acciones más inmediatas, porque le queda una duda: esperar hasta el próximo año sería solo para probar las reacciones que suscite la decisión. “No solo la mascota, se tiene que ir el nombre también”, dice.

Yenyo ha contado que a medida que pasan los años, las marchas contra el uso del logotipo indígena han ganado peso y más seguidores. Pero aquellos que creen que no tiene nada de malo este uso consideran que es una exageración y las concentraciones han sido cada vez más tensas. Yenyo ha recibido más insultos de los hinchas a quienes este tema no les ha tocado de cerca y, más bien, les parece ocioso polemizar sobre Wahoo.

El Congreso Nacional de Indios Americanos (National Congress of American Indians, NCAI) ha sido la organización que más ha peleado para que se eliminen estos elementos. A su criterio, estos símbolos nacieron en una época en que “la cultura dominante aceptaba al racismo y el fanatismo”. Pero no solo eso: se convirtieron en marcas que lograron sumar millones de dólares.

Además, afirman que en lugar de honrar a los nativos, “estas caricaturas y estereotipos son dañinos”, se perpetúan y son elementos para que el estadounidense ignore el verdadero valor de estos pueblos originarios. El resultado de ello son “las serias consecuencias psicológicas, sociales y culturales para los nativos americanos, especialmente para los más jóvenes”, afirman.

Para muchos de los dueños de los equipos, tener nombres de nativos es más bien un acto de respeto y honor.

Daniel Snayder es el dueño de los Pieles Rojas de Washington D.C. Ha sido el más radical, y por tanto inamovible, en su negativa a cualquier cambio. “Nunca cambiaremos el nombre del equipo”, dijo en una entrevista al diario USA Today en el 2013. Y en el 2016 dijo que él y los fanáticos “siempre han considerado que el nombre representa honor, respeto y orgullo”.

Pero Kevin Glover, director del Museo indígena del Instituto Smithsoniano, afirma sin ambages que es en realidad “un insulto racial”. Pero le resultó más incómodo que Snyder usara la palabra “siempre” porque, en coincidencia con el NCAI, aparecieron cuando los indígenas de Estados Unidos no generaban respeto en ningún lugar cuando los equipos fueron fundados.

La discusión seguramente llegará algún día a Ecuador. Y entonces quizá Aucas ya no se llamará Aucas.

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