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El cantante virtual Thiago Navarro se convirtió en protagonista de una canción creada con inteligencia artificial, pero las herramientas exactas que dieron vida al proyecto todavía no se conocen públicamente.
Su creador, Anier Cruz Revilla, confirmó que utilizó varias aplicaciones para producir la música, construir la identidad visual del artista y generar el videoclip.
Según explicó Cruz Revilla, el proceso comenzó con una tarea humana: escribir la letra de ‘Bonito, bonito’.
Después, recurrió a diferentes herramientas de IA para transformar su composición en una producción musical completa.
El creador introducía instrucciones, escuchaba las melodías que generaban las aplicaciones y descartaba o ajustaba las propuestas hasta encontrar el resultado que buscaba.
Así, la tecnología intervino en distintas etapas de la creación, desde la composición musical hasta la presentación audiovisual del intérprete.
Thiago Navarro no es una persona real.
Su voz fue generada con inteligencia artificial, al igual que las melodías y los arreglos musicales seleccionados para la canción.
La tecnología también permitió construir el rostro y la identidad visual del cantante virtual.
A esto se sumó la producción del videoclip, creado mediante herramientas de inteligencia artificial para acompañar el lanzamiento musical.
De acuerdo con las declaraciones de Cruz Revilla recogidas por medios como La FM, el proceso completo tomó aproximadamente dos días, desde que tuvo lista la letra hasta que terminó la canción y el material audiovisual.
Aunque plataformas como Suno y Udio se han popularizado por su capacidad para generar música con inteligencia artificial, no existe una confirmación pública de que Cruz Revilla utilizara específicamente alguna de ellas.
Por ello, no es posible atribuir la creación de Thiago Navarro a una plataforma concreta.
Lo que se conoce es que el proyecto combinó distintas aplicaciones para generar música, voz, imagen y video.
El caso muestra cómo la inteligencia artificial permite desarrollar proyectos musicales en poco tiempo, incluso cuando el intérprete no existe físicamente y su identidad artística se construye mediante herramientas digitales.

