‘Misión Imposible: La Sentencia Final’, una despedida imperfecta para una franquicia legendaria

Misión Imposible honra el pasado y mira adelante.

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‘Misión Imposible: La Sentencia Final’ es la última entrega de una franquicia que nació en los noventa. Lo que inició como una serie de películas de acción, con diferentes directores, cada uno dotando de su personalidad a cada film, se convirtió en el show de Tom Cruise.

De manera similar, el cambio en la historia a lo largo de varias décadas nos llevó de las aventuras de Ethan Hunt a una metanarrativa sobre la misión, irónicamente, casi imposible de Cruise por salvar el cine.

De Tom Cruise y Christopher McQuarrie a arquitectos del cine de acción moderno

Así, ‘Misión Imposible’ puede dividirse en eras pre y post McQuarrie. La primera sirve como una muestra de estilos con narrativas un tanto convencionales, pero con las máscaras, la tensión y otros detalles que hoy son parte fundamental de la franquicia y el cine de espías.

Mientras que la segunda mitad se ha inclinado por tomar esas narrativas convencionales y usarlas como puntos de partida o llegada para secuencias de acción que se pasean entre locuras que evocan a Buster Keaton y una frenética demencia a lo Mad Max.

En manos equivocadas, esa sería una receta para el desastre, pero McQuarrie y Cruise rinden respeto y homenaje a un arte que aman con una pasión contagiosa. Tom Cruise, en particular, viene de la escuela del cine ochentero, pero a diferencia de quienes fueron sus pares, aprendió una lección tras otra, que lo ayudaría a perfeccionar la fórmula del blockbuster.

El desafío de un cierre que mantenga el nivel de la saga

Es así que darle cierre a una historia que solo ha sabido subir la vara una y otra vez se convierte en un desafío. Después de todo, la entrega anterior ya tuvo un ligero revés cuando se enfrentó al fenómeno que fue ‘Barbenheimer’, sin mencionar la sombra de su predecesora, ‘Misión Imposible: Repercusión’, una montaña rusa de acción que difícilmente se volverá a repetir.

‘Misión Imposible: La Sentencia Final’ nos recoge poco después de los eventos de ‘Sentencia Mortal’. La figura antagonista de la omnipresente inteligencia artificial, llamada La Entidad, ha progresado en su objetivo y nuestros héroes se hallan contra la pared.

No sin antes apelar a la nostalgia. Un montaje de los momentos más icónicos en la franquicia establece el patrón a seguir y nos da la bienvenida a lo que será la entrega con más referencias a su pasado. Y como ya es costumbre, McQuarrie nos suelta en una secuencia de acción que balancea el reencuentro con los protagonistas y al mismo tiempo planta las semillas para lo que será el desenlace.

El peso de la nostalgia: Homenaje o exceso en ‘La Sentencia Final’

En esos momentos, la película brilla con luz propia. Cada secuencia de acción, grande o pequeña, viene cargada de un peso que solo puede ser resultado de la fijación que Cruise tiene con hacer sus propias escenas de riesgo.

A esto hay que sumarle un elenco lleno de carisma. Sea el entrañable Simon Pegg como Benji o la encantadora Hayley Atwell como Grace y una interminable lista de actores de carácter que llenan la pantalla de calidad. Y aunque la historia una vez más recaiga en salvar al mundo, son sus personajes y sus dinámicas las que permiten al espectador verse inmerso en los viajes, las locaciones exóticas y la maraña de revelaciones, propia del género de espías.

Es cerca del punto medio de la película cuando se presenta el primer error significativo. Después de haber construido capas y capas de tensión, la misión que lleva a Ethan al submarino -mismo que ha sido enfatizado desde la entrega pasada- se extiende de manera tal, que diluye la tensión.

‘La Sentencia Final’ opta por acumular tensión, volverla tan palpable como sea humanamente posible, dejando la acción en un segundo plano. Y aunque en papel la secuencia bajo el mar tiene los ingredientes para aportar en dicho objetivo, la extensión de la escena termina fatigando al espectador.

Desde muy temprano se establece un reloj en marcha. Ethan tiene 72 horas para cumplir su misión, pero esta no es la principal y la extensión de la escena antes mencionada, provoca que dicho reloj pierda el peso que necesita.

Afortunadamente, McQuarrie recupera el ritmo de la película. Logra sacar la alfombra por debajo de nuestros pies con distracciones satisfactorias que nos llevan a un punto de ebullición propio de una saga que ha sobrevivido por décadas.

El impacto de ‘Misión Imposible’ en la era del cine moderno

Al final del día, ‘Misión Imposible: La Sentencia Final’, no logra el aterrizaje con comodidad. Son muchos los pecados que comete, sea su abuso por figuras nostálgicas o correcciones a detalles de películas pasadas.

Sin embargo, si una franquicia se ganó el derecho a jugar con estos clichés modernos, es aquella que siempre privilegió la calidad de su producto final por encima de las ventas de figuras de acción. Y fiel a su estilo, con dispositivos y tecnología que falla en momentos clave, solo para que Ethan Hunt encuentre una solución ingeniosa. ‘Misión Imposible’ nos invita a pasar menos tiempo en internet, ignorar a ChatGPT y a reencontrarnos con ese templo, un tanto olvidado, que son las salas de cine.

Más noticias:

Director: Christopher McQuarrie

Reparto:  Tom Cruise, Hayley Atwell, Ving Rhames, Simon Pegg

Año: 2025

Plataforma: En cines

Calificación:  Buena