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Sí, la artista Ananya Birla llevó una máscara hecha con utensilios tradicionales de cocina —cucharas, dabbas y karchis— en acero inoxidable, en la Met Gala 2026.
Quiso hacer un homenaje a la cultura y a los objetos cotidianos ligados al trabajo y la vida diaria. Así interpretó ella el código de vestimenta del evento que este año fue ‘La moda es arte’.
Otros famosos hicieron lo propio y te contamos a continuación:
Katy Perry, estrella del pop global, se cubrió el rostro para enviar un mensaje simple: no todo lo que vemos es real. Su look jugaba con la idea de la percepción en tiempos de inteligencia artificial.
Bad Bunny presentó una propuesta conceptual centrada en el paso del tiempo. Su caracterización —con cabello blanco, arrugas y bastón— simulaba décadas de envejecimiento para convertir su cuerpo en el mensaje principal.
El look rendía homenaje a Johnny Pacheco, figura clave en la historia de la salsa, y al mismo tiempo funcionaba como una declaración sobre la trayectoria artística y la presencia latina en escenarios globales.
La modelo Lauren Wasser perdió ambas piernas tras sufrir síndrome de shock tóxico en 2012, una complicación grave causada por una infección bacteriana asociada, en su caso, al uso de tampones.
La enfermedad derivó en un infarto masivo y gangrena, lo que obligó a amputar primero su pierna derecha y, años después, la izquierda en 2018.
Sarah Paulson, la actriz de ‘American Horror Story’, utilizó un antifaz hecho con un billete de dólar como parte de una declaración política sobre la riqueza y la desigualdad.
Hacía referencia directa al 1% más rico del mundo y buscaba criticar la concentración extrema de dinero.
El accesorio simbolizaba la “ceguera provocada por el dinero”.
Madonna llevó un sombrero elevado con un detalle de barco, como parte de un look inspirado en la artista surrealista Leonora Carrington.
El accesorio no fue aislado, sino clave dentro de una propuesta conceptual que recreaba el universo visual de la obra “La tentación de San Antonio”.
El traje de Sabrina Carpenter simboliza un homenaje directo al cine clásico de Hollywood.
Su look estuvo inspirado en la película Sabrina, protagonizada por Audrey Hepburn, lo que conecta su aparición con la nostalgia, la elegancia y el glamour del viejo Hollywood.
Más allá de la referencia estética, el vestido —envuelto en tiras de película con detalles brillantes— convierte su cuerpo en una especie de “pantalla cinematográfica”.
Carpenter se posiciona como una figura versátil que puede transitar entre la estética pop actual y la iconografía clásica del cine.
Beyoncé no se vistió de esqueleto su vestido transparente de Balmain incorporaba un esqueleto de diamantes para resaltar la anatomía desde una mirada estética y simbólica. El concepto apuntaba a celebrar el cuerpo en todas sus formas, algo que la propia artista destacó durante el evento: una reivindicación de la diversidad física —curvas, delgadez, volumen— convertida en arte.
El vestido de Rihanna fue una pieza estructural inspirada en la forma de una ostra. Tenía un top cubierto por más de 100 000 cristales, además de cadenas y joyas antiguas colocadas a mano.
La presencia constante de manos —garras, metálicas, exageradas o cubiertas con guantes— respondió a un mensaje simbólico alineado con el tema “Fashion is art”: poner el foco en el cuerpo como herramienta creativa.
Según el análisis de Vogue eran “manos que hablan”. Representaban la esencia del hacer humano: las manos como origen del arte, del diseño y de la moda misma.
Las manos funcionan como recordatorio de quién crea esas piezas. Pero hay una segunda lectura más contemporánea: las manos también reflejan una tensión con la tecnología.
En un momento donde lo digital —y la inteligencia artificial— empieza a reemplazar procesos creativos, estas manos exageradas o intervenidas cuestionan qué pasa con el “toque humano”.
De ahí las formas distorsionadas, robóticas o incluso monstruosas. Simbolizan la necesidad de proteger aquello que nos hace humanos: la creatividad. En conjunto, la tendencia fue una especie de manifiesto visual: sin manos no hay arte, y sin arte no hay moda.









