La literatura vista como una pedagogía

Pocos años después de la masacre de los obreros, una generación se dedicó al realismo social, una literatura que buscaba concienciar a los lectores sobre la injusticia del capitalismo.

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Cabe indagar en el componente pedagógico de una literatura como la producida en los años 30 del siglo pasado en nuestro país. Cabe hacerlo porque esa literatura, de protesta y de denuncia, como la calificaron sus propios generadores, estuvo magnetizada por lo social. El escritor lojano Ángel Felicísimo Rojas, en su obra ‘La novela ecuatoriana’, casi nos permite suponer que la narrativa de aquellos años respondió a un programa político, a un programa de participación, desde el arte verbal, en la lucha social. Y un componente importante de
esa lucha es el trabajo de pedagogía social y política.

Para una indagación como la propuesta es interesante leer algunas de las novelas de esa corriente literaria, como ‘novelas de aprendizaje’. Se entiende a estas como un subgénero de narraciones en las que se presenta la evolución espiritual (intelectual, emocional, volitiva) de un personaje que es presentado en el relato desde su niñez hasta la edad adulta.

Hay novelas de crecimiento de todo tipo: desde aterradoras como ‘Gaspar Hauser’, de J. Wasserman, hasta pueriles y conservadoras como ‘Mujercitas’, de Louise M. Alcott. Las hay despiadadas como ‘El erial’, de D. H. Lawrence, o novelas divertidas y conmovedoras como ‘El guardián en el centeno’, de J. D. Salinger. Quizá la obra más conocida del género sea ‘Emilio o la educación’, texto que está entre la narrativa y el ensayo.

En el caso que nos ocupa, podemos hablar de dos obras: ‘Juyungo’, de Adalberto Ortiz, y ‘Las cruces sobre el agua’, de Joaquín Gallegos Lara. Ambas narraciones no son exclusivamente novelas de crecimiento… son más amplias las aspiraciones de sus autores y, como las de sus compañeros de tendencia, se ocupan fundamentalmente de la denuncia y la protesta. Pero en ese ánimo nos muestran los avatares del crecimiento de sus protagonistas.

En ‘Juyungo’, el protagonista se llama Ascensión, nada menos. Ascensión Lastre, que nos es presentado por el narrador cuando es un niño y que en los avatares de su existencia escapa de la casa del padre, viaja y aprende a vivir entre diversos grupos humanos (cayapas, afrodescendientes, mestizos), desarrolla su conciencia (comprende el mundo y la sociedad), su emotividad (ama, se une a una mujer y procrea un hijo) y enfrenta su destino.

En ‘Las cruces sobre el agua’ son dos los personajes que crecen: Alfredo, el hijo de obreros, y Alfonso. Como en el caso de Lastre, Alfredo tiene diversas experiencias que lo forman: sexuales, políticas, incluso bélicas. Participa en un alzamiento militar, ama a varias mujeres y, políticamente, va adquiriendo una conciencia que le impele a participar en el levantamiento popular de noviembre de 1922. Alfonso, por su parte, tiene sobre todo experiencias sentimentales y estéticas y, a través de ellas, se convierte en artista.

Es interesante señalar que en las dos novelas el motivo del viaje, como componente formativo, está presente con mucha fuerza. Ascensión Lastre viaja por la provincia de Esmeraldas, huyendo de algo o buscando algo, hasta que halla refugio en la isla de Pepepán. Luego de su tragedia, volverá a desplazarse hasta la ciudad de Guayaquil y luego a la frontera sur del país, donde morirá.

Alfredo viaja a la provincia de Esmeraldas enrolado en una montonera, luego se va hacia el sur, hasta Lima (Perú). De ambos periplos regresa enriquecido como personaje.

Alfonso, el músico, viaja hacia el final de la novela para crecer en su arte y cuando regresa se reencuentra con su juventud, con la lucha de su pueblo, se encuentra con las cruces sobre el agua:

De repente, por el extremo de los muelles, más allá de canoas y barcas, Alfonso vio recortarse escueto un grupo de negras cruces…

¿Qué significan esas cruces? ¿Cómo no sabe, jefe? ¿No es de aquí?
De aquí soy, pero he pasado algunos años fuera.
-Ahí debajo de donde están las cruces hay fondeados cientos de cristianos…”.

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