‘Jurassic World’ marca su dominio en la pantalla grande

La franquicia jurásica más famosa del cine completa su segunda trilogía con el estreno en cines de ‘Jurassic World: Dominion’.

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La franquicia jurásica más famosa del cine completa su segunda trilogía con el estreno en cines de ‘Jurassic World: Dominion’.

Dirigida por Collin Trevorrow, ‘Jurassic World: Dominion’ junta por primera vez a dos generaciones de personajes en una misma aventura de acción y ciencia ficción.

Una saga legendaria

En 1993, Steven Spielberg logró lo imposible y salvó a los dinosaurios de la extinción para ponerlos frente a la cámara en ‘Jurassic Park’.

La cinta, basada en el libro homónimo de Michael Crichton, se centra en un filántropo millonario y un equipo de genetistas que crean un parque de diversiones con dinosaurios clonados. Antes de la inauguración, los animales siembran el caos mientras los humanos intentan salvar sus vidas.

Laura Dern, Jeff Goldblum y Sam Neill fueron los asombrados protagonistas y testigos del milagro cinematográfico.

Tras cámaras, la ciencia que le devolvía la vida a los dinosaurios tenía que ver más con una combinación de enormes modelos animatrónicos e imágenes generadas por computadora.

El realismo logrado con esta técnica había superado las producciones que dependían de disfraces o maquetas. Spielberg y su equipo escribían un nuevo episodio en la industria del cine.

‘Jurassic Park’ fue la cinta más taquillera de 1993 y al año siguiente se llevaba tres premios Oscar. Tal éxito dejaba abierta la puerta para las secuelas. La historia se extendió con ‘The Lost World’ (1997) y ‘Jurassic Park 3’ (2001).

Humanos y dinosaurios en un mundo compartido

La saga que parecía haber terminado con la primera trilogía resucitó en 2015 como ‘Jurassic World’, seguida de ‘El reino caído’ en 2018. Chris Pratt y Bryce Dallas Howard tomaban la posta como protagonistas.

El realismo logrado en la primera cinta le cedía terreno a la animación digital y al espectáculo visual con monstruos más grandes y feroces.

Casi 30 años después, la humanidad, en el universo del filme, sigue lidiando con las consecuencias éticas y morales de la manipulación genética y el control biotecnológico de la vida.

La película que completa la segunda trilogía muestra un mundo donde los dinosaurios conviven con los humanos, cuatro años después de la destrucción de Isla Nublar.

Este frágil equilibrio va a reconfigurar el futuro y determinará, de una vez por todas, si los seres humanos seguirán siendo los principales depredadores en un planeta que ahora comparten con las criaturas más temibles de la historia.

La vida se abre camino

La cinta explora las consecuencias de un experimento que se salió de control, en un intento del hombre por controlar el curso inevitable de la naturaleza.

Emily Carmichael y Colin Tevorrow firman un guion que propone el reencuentro de los protagonistas de ambas trilogías a partir de dos historias que empiezan por caminos distintos.

Por un lado, está el entrenador de dinosaurios Owen Grady (Pratt) y la científica ecologista Claire Dearing (Howard). Ellos intentan rescatar a Maise Lockwood (Isabella Sermon), nieta del fundador del Parque Jurásico, que ha sido secuestrada por una corporación llamada Biosyn.

Por otro lado, Ian Malcolm (Goldblum) alerta a su vieja amiga Ellie Sattler (Dern) sobre un peligroso plan de manipulación genética. Ella recurre al paleontólogo Alan Grant (Neill) para que le ayude a buscar evidencia que frene los planes de control corporativo de Biosyn.

Esta empresa es dirigida por un gurú ‘tecnofriendly’, de esos parecidos a los CEO de las grandes corporaciones tecnológicas del nuevo milenio.

El objetivo es utilizar la tecnología genética que revivió a los dinosaurios en proyectos industriales que le permita ejercer el control sobre los recursos alimentarios globales, con amplios beneficios económicos.

El regreso del trío estelar de la cinta original rebasa la nostalgia del cameo y se divide el protagonismo con los personajes de la nueva generación.

La historia recupera el ADN original

En términos visuales ‘Jurassic World: Dominion’ es más de lo mismo. Es decir, un despliegue de efectos visuales y digitales que impresionan por su realismo.

Eso incluye retomar la construcción de dinosaurios animatrónicos con una aproximación más histórica a su tamaño y forma, orientados por la asesoría de un experto paleontólogo.

Geográficamente la producción es más ambiciosa y multiplica sus escenarios y va de ciudades a bosques, pasando por pantanos playas y parajes helados.

Cada locación enmarca emocionantes secuencias de acción por tierra y aire, manejados con buen ritmo en la edición. Sin duda el T-Rex y otras especies prehistóricas serán cómplices de la nostalgia y tendrán su propio protagonismo.

La nostalgia abarca ciertos guiños a la icónica partitura de John Williams, que se complementa con el trabajo musical de Michael Giacchino en la banda sonora.

La película recupera el ADN de la primera trilogía, con una aventura enfocada en el encuentro de dos generaciones y una superficial reflexión ecológica que no le resta mérito al asombro que siguen provocando los monstruos jurásicos como entretenimiento cinematográfico.