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Humboldt y su legado científico vigente

El cuadro  Alexander von Humboldt (1769-1859) fue pintado por Julius Schrader. En el fondo se puede ver el Chimborazo.

El cuadro Alexander von Humboldt (1769-1859) fue pintado por Julius Schrader. En el fondo se puede ver el Chimborazo.

El cuadro Alexander von Humboldt (1769-1859) fue pintado por Julius Schrader. En el fondo se puede ver el Chimborazo.

La geografía, la botánica y la ecología fueron los principales campos que se incentivaron tras la vista del explorador alemán, quien llegó al país a inicios de 1802 

A inicios del siglo XIX, la historia científica del Ecuador cambió radicalmente. Si bien el país ya fue incluido en el atlas del quehacer científico, con la visita de los miembros de la Misión Geodésica Francesa de 1736, fue realmente con la exploración realizada por Alexander von Humboldt, quien llegó en enero de 1802, cuando cambió el papel de las ciencias y de los científicos en la construcción de la nación.

Una idea como esta debe entenderse en el contexto de la América de inicios del siglo XIX. Hasta este entonces, las colonias americanas eran una suerte de tierras de segunda mano y las exploraciones científicas locales, en su mayoría, estaban ligadas a mejorar la transportación entre los pueblos o crear mejores planos topográficos para futuras exploraciones. Una muestra de ello se puede encontrar en Pedro Vicente Maldonado, cuya investigación ayudó a conocer de mejor manera la geografía del Ecuador e idear conexiones entre las poblaciones de la Real Audiencia.

Pero la llegada de Humboldt a América supuso un giro radical en el pensamiento ecuatoriano. No solo se trataba de un famoso científico de la época (en Cuenca, por ejemplo, su paso por la ciudad fue recibido como un acontecimiento social que incluyó fiesta y hasta corridas de toros).

Su viaje por Ecuador, junto con Aimé Bopland, cambió la percepción que tenían los locales sobre su propio continente. Ya la ciencia no trataría de emular el trabajo de los europeos (sobre todo de los franceses e ingleses), sino que los científicos verían casa adentro para saber qué les rodeaba.

La llegada de los europeos y su fascinación por la geografía, la flora y la fauna locales permitió, en general, que los propios americanos se interesen por descubrirse a sí mismos. Al respecto, Fray Vicente Solano escribió que “los americanos jamás deben olvidarse de Humboldt: los escritos de este sabio les han hecho conocer el país en que viven”.

Bajo esta perspectiva científica, el paso de Humboldt y Bonpland dejó varias lecciones para los ecuatorianos. Una de ellas fue la difusión internacional de registros botánicos de las plantas de los Andes ecuatoriales. Tan solo en un viaje rápido por el Antisana, el dúo registró más de medio centenar de plantas. Este tipo de trabajo incentivó la producción científica en personajes como Francisco José de Caldas, quien durante el viaje de ambos se mantuvo muy cercano para desarrollar sus investigaciones. Una de ellas fue el texto ‘Memoria de la nivelación de las plantas que se cultivan en la vecindad del Ecuador’, en el que la topografía y la botánica encontraron un punto en común para entender cómo la influencia de la altura influye en los cultivos.

Sobre la relación de Caldas y Humboldt, en torno al estudio de las plantas y la influencia en la altitud, vale hacer un necesario paréntesis. Hasta hace unos años, la obra del científico colombiano había quedado relegada a un segundo plano debido a la escasa mención que se hace de él en los escritos del alemán.

Sin embargo, la revisión histórica de las publicaciones de Caldas han demostrado que su investigación sobre las relaciones entre las gradientes altitudinales y la flora, que él comenzó a finales del siglo XVIII en Ecuador y Colombia, sirvieron a Humboldt -gracias al encuentro que tuvieron en Quito- para exploraciones como las que se desarrollaron en el Chimborazo.

Tras su recorrido por el volcán, Humboldt creó el Tableau physique: un dibujo exacto de las plantas, microclimas, particularidades geológicas, entre otros, que ha servido hasta la actualidad para determinar cómo interactúan los ecosistemas y cuál es el efecto de la presión del humano sobre ellos.
En efecto, la vigencia de la investigación de Humboldt fue probada en 2015 gracias al trabajo de Naia Morueta-Holme. A partir del Tableau physique, ella recorrió los pasos del alemán para determinar cómo ha sido el efecto del cambio climático en el Chimborazo.

Gracias al exhaustivo trabajo de él, la investigadora demostró que la vegetación, en un intento para sobrevivir al cambio de suelo y a la presión humana sobre las tierras, había escalado varios metros para mantenerse viva. Así, una vez más, Humboldt volvió a redescubrir la importancia que tiene el Ecuador para entender los procesos de modificación de la naturaleza.

Los recorridos que hizo Humboldt por el Ecuador no solo dejaron una huella en la historia naturalista del país. De acuerdo con el investigación Christian Durisch Acosta, su labor como geógrafo fue de vital importancia para la creación de la Carta corográfica de la República del Ecuador.

Publicado en 1858 por el médico y geógrafo quiteño Manuel Villavicencio y Montúfar, este consistió en el primer mapa del Ecuador luego de la separación de la Gran Colombia.

Para su creación, de acuerdo con Durisch Acosta en su artículo ‘Die Humboldt-Rezeption in Ecuador’, Villavicencio recurrió al libro ‘Vistas de las cordilleras y monumentos de los pueblos indígenas de América’, publicado por Humboldt en 1810, para justificar la creación de su mapa.

En la actualidad, el papel del investigador alemán como divulgador de la ciencia en el Ecuador adquirió una nueva forma a través del Humboldt Mobil. Este vehículo, de una u otra manera, actualiza el papel que él ha tenido en el país: ser un motor de cambio, un detonante de la investigación rigurosa de lo que existe.

Cómics, películas, exhibiciones e instrumentos científicos forman parte de un proyecto que ahora recorre el Ecuador con la meta de despertar el interés entre las generaciones más jóvenes y, al mismo tiempo, fomentar los estudios científicos en toda la población