25 de febrero de 2020 00:18

Grupos de Manabí rindieron homenaje a culturas del país

El ballet Spondylus de Manabí presentó una danza tradicional en el puerto de Manta, cerca de la playa El Murciélago. Foto: Bolívar Velasco / EL COMERCIO

El ballet Spondylus de Manabí presentó una danza tradicional en el puerto de Manta, cerca de la playa El Murciélago. Foto: Bolívar Velasco / EL COMERCIO

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Bolívar Velasco
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Agrupaciones folclóricas manabitas hicieron gala de su arte para rendir homenaje a las culturas de Costa y Sierra.

Durante la XI Edición del Festival Navegantes Danzando al Mar volvieron a la escena los bailes inspirados en amorfinos y sanjuanitos. Cada año, el Ballet Folk Contemp­oráneo Spondylus y la com­pañía Ceibadanza organizan este encuentro de rescate cultural del pueblo montuvio de la provincia.

Este 2020 coincidió con los festejos del Carnaval. El baile del sombrerito es un chigualo que forma parte del repertorio del Ballet Spondylus.

El pasado domingo, esta danza fue una de las más laureadas en el malecón escénico de Manta, donde se realizó el festival. La interpretación relata el uso que el hombre montuvio le da al sombrero.

No solo le sirve para protegerse del sol sino que es un símbolo de identidad del hombre del campo manabita.

Esa prenda impone autoridad en las campiñas de la provincia, donde el hombre adopta esa postura para proteger sus propiedades en las fincas.
Las bailarinas visten un faldón largo de color blanco con cintas azules, para llevar a la escena el canto tradicional.

Lucen también el típico sombrero de paja toquilla. De cierta forma rompen el estereotipo en cuanto a la combinación de accesorios en la vestimenta de la mujer montuvia.

Las manabitas muy poco utilizan el sombrero en presentaciones artísticas. Al contrario, junto a su cabellera resalta una suerte de velo de color blanco.

Durante el evento del pasado domingo, otras integrantes del grupo demostraron sus destrezas en el pasodoble de cantones tradicionales.

Las mujeres giraban alrededor de los hombres danzantes que, arrodillados, hacían un cortejo para engalanarlas; agitaban sus faldones al son de una danza montuvia tocada al ritmo de una guitarra.

El turno de Ceibadanza llegó cuando el sol abrazaba a la calurosa Manta. Sus 11 integrantes salieron vestidos con anacos, chalinas y alpargatas.

En el público se escucharon aplausos cuando sonó un sanjuanito, mientras las danzantes bailaban formando círculos.

El Festival Navegantes Danzando al Mar recibe al apoyo de la Dirección de Cultura de la Universidad Laica Eloy Alfaro y del Municipio de Manta. Para el próximo año, sus organizadores buscan involucrar a agrupaciones de otras provincias, con el fin de darle un toque nacional.

Los grupos que participan en la jornada acuden regularmente a presentaciones locales en las universidades de Manabí. Sus integrantes son jóvenes alumnos de esos centros de estudios, entre otros.

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