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La presentación de la cantante colombiana en la ceremonia inaugural del Mundial de Fútbol 2026 generó un intenso debate virtual sobre su apariencia física.
La Copa Mundial de la FIFA 2026 tuvo un inicio vibrante este 11 de junio de 2026 en el Estadio Sede Ciudad de México. Este evento marcó el arranque oficial de la máxima cita futbolística y contó con una constelación de estrellas, incluyendo a Lila Downs, J Balvin, Maná y Los Ángeles Azules.
Sin embargo, todas las miradas y los comentarios más picantes en redes sociales se centraron en una sola figura: Shakira.
La artista colombiana, quien ha cimentado una relación histórica con los mundiales, subió al escenario junto al nigeriano Burna Boy para interpretar “Dai Dai”, el himno oficial de esta edición.
Pero minutos después de que las notas musicales comenzaran a sonar, la conversación en plataformas como X (antes Twitter) dio un giro radical.
El atuendo elegido por la barranquillera —un halter top amarillo neón, falda blanca, guantes y lentes oscuros— sumado a una tonalidad rojiza en su cabellera, fue el detonante para que miles de internautas comenzaran a cuestionar si la persona sobre el escenario era realmente ella.
Las teorías conspirativas no tardaron en llegar:
Hasta el momento, no existe ninguna evidencia física o confirmación oficial que respalde la teoría de que una doble haya suplantado a la estrella colombiana.
De hecho, la propia Shakira compartió en sus redes sociales imágenes de los ensayos intensivos realizados durante toda la semana previa, mostrando una preparación técnica rigurosa junto a su cuerpo de baile.
Más allá del ruido digital, “Dai Dai” se ha posicionado rápidamente como un mensaje de resiliencia, reflejando las lecciones que la cantante ha rescatado de sus experiencias personales.
Mientras las redes siguen debatiendo si fue ella o no, el evento de apertura cumplió su objetivo de encender el ánimo de los aficionados en México, Estados Unidos y Canadá.
Al finalizar su actuación, la colombiana se dejó ver feliz y bailando merengue, cerrando un momento que, independientemente de las teorías, ya forma parte de la historia del torneo.
