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El 20 de septiembre de 2026, la noticia de la muerte de Presley Gerber sacudió al mundo de la moda y el entretenimiento.
El hijo de la supermodelo Cindy Crawford tenía 27 años y murió en un centro de rehabilitación de Los Ángeles.
Días después, un video suyo comenzó a llamar nuevamente la atención.
No era una despedida ni un mensaje relacionado con su muerte.
Era un episodio de “Mental Health Mondays”, la serie que Gerber compartía en Instagram para hablar sobre salud mental y adicciones.
En esa grabación, el modelo decidió hablar de una sustancia que conocía de cerca: la ketamina.
Gerber explicó que la ketamina tiene usos médicos como anestésico y analgésico, además de describir sus efectos psicodélicos.
También rechazó la idea de que sea simplemente un “tranquilizante para caballos”.
Según relató, la sustancia le había ayudado con lo que describió como depresión resistente al tratamiento.
También aseguró que le permitió reducir o incluso dejar las benzodiacepinas, medicamentos que había utilizado de manera intermitente durante seis años.
Pero detrás de esa experiencia positiva había una advertencia.
Gerber explicó que la ketamina puede generar efectos disociativos y advirtió sobre los riesgos del consumo frecuente.
Según su experiencia, la ausencia de una fuerte dependencia física puede hacer que algunas personas no perciban con facilidad el problema.
Uno de los efectos que más destacó fue el daño al sistema urinario.
Explicó que el consumo crónico de ketamina puede afectar la vejiga y provocar cicatrices que reduzcan su capacidad.
También habló de personas que, según aseguró, llegaron a consumir cantidades extremadamente altas de la sustancia.
“Es duro para el cuerpo. Eso no se habla lo suficiente”, concluyó.
El tema adquirió otra dimensión tras su muerte, especialmente porque la ketamina también estuvo relacionada con la muerte de Matthew Perry en 2023, según determinó la autopsia citada en la información original.