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Jenna Ortega, actriz de ‘Wednesday’ de Netflix, habló en detalle sobre su experiencia con el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), una condición cuyos primeros signos aparecieron cuando tenía siete años.
En una entrevista de portada con Vogue, publicada el 22 de octubre de 2026, la actriz de 24 años contó cómo ciertos rituales de su infancia continúan presentes en su vida adulta.
Ortega recordó que, cuando era niña, se despertaba antes que sus cinco hermanos para cumplir una rutina específica antes de ir a la escuela.
Debía abrir las sábanas de una manera determinada, abrir un cajón siguiendo una secuencia concreta y cepillarse el cabello lentamente.
Con el tiempo, reconoció esos comportamientos como manifestaciones tempranas del TOC, un trastorno que puede provocar pensamientos intrusivos y la necesidad de realizar acciones repetitivas para aliviar la ansiedad.
La actriz explicó que algunos comportamientos reaparecen cuando está cansada, ansiosa por el trabajo o afectada por el desfase horario de los viajes.
Entre ellos, repite la expresión ‘take care’ —cuídate— un número específico de veces al día, entra a los sets de grabación con el pie izquierdo y contiene la respiración mientras cuenta hasta 71.
También relató que, en algunas noches, sube y baja las escaleras de su casa seis veces porque siente la necesidad de comprobar que nadie pueda entrar. “Tengo un TOC bastante intenso”, reconoció.
Ortega contó que ha recurrido a terapia psicológica, meditación y medicación para manejar los síntomas. Además, intenta replantearse el TOC como un juego, una estrategia personal que le ayuda a reducir la presión que experimenta.
Aunque el trabajo puede ayudarla a concentrarse en otras cosas, la actriz señaló que el estrés de los rodajes, los viajes y el cansancio pueden intensificar los síntomas.
Su testimonio ofrece una mirada personal a una condición que va más allá de las manías o las preferencias por el orden.
El TOC puede interferir en la vida cotidiana y generar un malestar significativo, por lo que su diagnóstico y tratamiento requieren acompañamiento profesional.
Es vivir con pensamientos intrusivos y repetitivos —obsesiones— que generan ansiedad y llevan a realizar rituales o compulsiones para aliviarla. No es una simple manía: interfiere en la vida diaria.
Contaminación y limpieza excesiva; comprobación repetida; necesidad de orden y simetría; pensamientos de daño; y temas sexuales, religiosos o tabú. No son subtipos oficiales, sino patrones frecuentes.
Si tienes pensamientos no deseados que causan angustia y rituales difíciles de controlar que ocupan al menos una hora diaria o afectan tu rutina, consulta a un profesional de salud mental para una evaluación.
No existe una causa única. Influyen factores genéticos y familiares, cambios en la química y funciones cerebrales, eventos estresantes o traumáticos, y en algunos casos infecciones o lesiones.