29 de julio de 2018 00:00

La entomofagia, un recurso alimentario

En la Amazonía existe gran demanda de larvas de Rhynchophorus palmarum, debido a su venta con fines alimentarios para las poblaciones. Foto: Archivo / EL COMERCIO

En la Amazonía existe gran demanda de larvas de Rhynchophorus palmarum, debido a su venta con fines alimentarios para las poblaciones. Tradicionalmente la larva de esta especie de escarabajo ha sido conocida como chontacuro. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Redacción Tendencias 
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Dentro de los saberes ancestrales de las culturas ecuatorianas, la entomofagia guarda un lugar especial. Un ejemplo de esto está en el consumo de larvas del gorgojo negro o picudo de palma. Mientras que el nombre científico de este insecto es Rhynchophorus palmarum, tradicionalmente la larva de esta especie de escarabajo ha sido conocida como chontacuro, que en kichwa quiere decir gusano de chonta, ya que suele encontrarse en este tipo de árboles en el Oriente del Ecuador.

Una investigación de la Universidad Estatal Amazónica, publicada en 2017, pone como ejemplo a la provincia de Pastaza, al ser cuna de siete de las 10 nacionalidades indígenas que se han asentado en la Amazonía del Ecuador : Andwa, Achuar, Kichwa, Zapara, Shiwiar, Shuar y Waorani

La práctica de consumir insectos para la subsistencia ha sido, en muchos casos, considerada como algo primitivo, desde una visión occidental. No obstante, estas culturas han comen estas larvas como parte de sus prácticas alimentarias.

El Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador ha dedicado un apartado web al rescate de estos saberes ancestrales. Allí se explica que el insecto deposita sus huevos en los troncos de las palmas, principalmente del chontaduro, el pambil, el morete y el papayuel. Estos tardan entre 2 y 3 días en convertirse en larvas.

Tras su recolección, las larvas son trasladadas a recipientes de engorde, donde se las alimenta con fragmentos de palma entre 10 y 15 días.
Pasado este tiempo, las larvas están listas para su consumo, que puede hacerse directamente, comiéndolas crudas o asadas.

Entre las propiedades alimenticias del Rhynchophorus palmarum se ha comprobado la presencia una alta concentración de vitamina E. La investigación indica que el consumo de 100 gramos de larvas es suficiente para cubrir el requerimiento diario de esta vitamina para un adulto.

También está presente una alta concentración de vitamina A: en cada 100 gramos de larva, existen unos 85 microgramos de retinol, que es una concentración superior a la que se encuentra en la leche, en la que han solamente 37 microgramos.

Entre las preparaciones más comunes, está la de chontacuros envueltos en hoja de plátano cocinados a la brasa. También se los prepara en un pincho para cocinarlos a la brasa, o fritos con su propio aceite.

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