El privilegio de detener el tiempo

Imagen de un atardecer en el lago Titicaca, Copacabana, ubicado a 150 kilómetros de la ciudad de La Paz, Bolivia. Esta fotografía fue tomada en julio de 2010.

La fotografía ha estado ya por muchos años en mi vida, pero esta es la primera vez que me detengo a pensar lo que realmente significa para mí. Desde que tengo memoria, siempre fui muy observadora.

Me llaman mucho la atención esos instantes cotidianos que a veces pasan desapercibidos, es una extraña fascinación y fijación donde tiendo a sumergirme mirando, tratando de buscar esos pequeños detalles que hacen a los momentos únicos, irrepetibles.

Afortunadamente crecí rodeada de arte. Dicen que lo que se hereda no se hurta. En mi familia nunca se nos prohibió estudiar lo que quisiéramos, así que cuando terminé el colegio, al ser amante de la música, entré a estudiar producción musical y sonido, y aunquede una u otra forma la fotografía siempre estuvo presente en mi vida, no fue sino hasta 2007 que reconocí esa parte mía que ama congelar el tiempo. Sin duda la fotografía entró a mi vida para quedarse y poco a poco se convirtió en mi pasión.

Durante una competencia de triciclos en el Mercado Mayorista de Quito, Ecuador, en agosto de 2014.

Nunca me imaginé que también sería mi sustento y forma de vida. No la cambiaría por nada.

En 2010 fue cuando decidí estudiarla formalmente; hice un curso básico de foto fija, ya quehasta ese entonces lo poco que sabía lo aprendí empíricamente, y en 2013 me gradué enactuación y dirección de cine.

Una vendedora de flores, septiembre de 2016, en México.

Recuerdo que me encantaba colarme en las clases de foto e iluminación que no eran de micarrera. Así fui conociendo más sobre el tema de la luz. Pude entender cómo funciona,cuánto aporta y todo lo que puede transmitir dentro de una escena pero, principalmente,cómo dibujar con ella.

Esta misa indígena se realizó durante las protestas nacionales de junio de 2022, en Quito, Ecuador.

Ya son algunos años en este caminar y he tenido la suerte de trabajar y crear variosproyectos fotográficos y fílmicos sobre distintas índoles y temas. Eso ha cambiado mi formade percibir la sociedad y el mundo en el que vivimos.

Niño de Taruka, en Lago Agrio, Ecuador, en marzo de 2014.

Me ha ayudado a entender queexisten miles de realidades, algunas inimaginables. Sin duda lo que me apasiona es el ‘street photography’ o fotografía callejera, elfotoperiodismo y el cine documental, porque tienen esta peculiaridad de que el momento notiene pose, sino que es la vida misma la que se queda detenida en el tiempo.

Las niñas, en Tungurahua, Ecuador, en agosto de 2014.

La obra de grandes como Diane Arbus, Sebastião Salgado, Elliott Erwitt o MargaretBourke-White son una muestra del valor histórico que este tipo de fotografía tiene yde lo que quiero llegar a ser.

Ya son 12 años y sigo buscando capturar ese “algo” peculiar de la vida, ese instante donde pueda conseguir tomar esa foto con la que pueda dejar una muestra de mi mirada sobre lo que somos y cómo vivimos en esta época.

Lo que aquí se expone es un breve compendio de imágenes a blanco y negro, sin ordencronológico, donde se refleja un poco de esta búsqueda personal.

Diana A. Arteaga Galarza 
Instagram: @la.di.pasoxaki

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