
Seis años después de apartarse de la vida institucional de la monarquía y trasladarse a Estados Unidos, el príncipe Harry y Meghan regresaron al Reino Unido junto a sus hijos, Archie y Lilibet.
La familia aterrizó el miércoles 26 de agosto de 2026 en el aeropuerto de Birmingham, procedente de California, en un vuelo privado. El regreso se produce después de que se conociera que los Sussex planeaban instalarse en Reino Unido durante un período prolongado.
La decisión está vinculada, entre otros aspectos, a la escolarización de Archie, de siete años, y Lilibet, de cinco, quienes comenzarán el próximo curso en un colegio británico. El nombre y la ubicación del centro se mantienen en reserva por razones de privacidad y seguridad.
La pareja se instalará en una vivienda privada y no vinculada a la Corona, fuera de Londres. Al mismo tiempo, conservará sus residencias de Montecito, California, y Portugal.
El regreso no significa que Harry y Meghan recuperen funciones oficiales. Su estatus continuará siendo el de miembros no activos de la familia real y ciudadanos privados. No habrá un acuerdo de tipo “medio dentro, medio fuera”.
El rey Carlos III fue informado de los planes el domingo 16 de agosto y, según reportes citados por ITV News y otros medios británicos, recibió positivamente la posibilidad de pasar más tiempo con su familia en un ámbito privado.
El encuentro previo en Highgrove sí ocurrió el 10 de julio: Carlos III y la reina Camila se reunieron allí con Harry, Meghan y sus dos hijos. Fue la primera vez que el rey veía a Archie y Lilibet desde 2022.
La relación con el príncipe Guillermo, sin embargo, continúa distante y no hay indicios de una reconciliación completa.
Desde su salida de la vida real en 2020, los Sussex han protagonizado varias controversias públicas, entre ellas la entrevista con Oprah Winfrey, la docuserie de Netflix y el libro de memorias ‘Spare’.
