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Lo que empieza como una clase para estirar y fortalecer termina siendo una herramienta inesperada para sentir más, conectar mejor y disfrutar distinto “el delicioso“.
Entre colchonetas, respiraciones y movimientos controlados, el pilates trabaja algo más profundo que lo estético. Activa el “core”, ese centro de poder del cuerpo que incluye abdomen, espalda baja y, sí, el suelo pélvico.
Y cuando ese centro está fuerte y consciente, todo cambia. No solo te mueves mejor en tu día a día, también te conectas distinto con tu cuerpo. Y ahí es donde empieza a notarse en el sexo’.
El suelo pélvico está en la parte más baja del abdomen, justo entre las piernas. Va desde el hueso del pubis (adelante) hasta el coxis (atrás).
Su función es sostener órganos como la vejiga, el útero (en mujeres) y el recto, y también ayuda a controlar la orina y las heces.
Este grupo de músculos es clave, aunque casi nadie lo nombre. En pilates se activa, se fortalece y se aprende a controlar.
Según explica la instructora certificada Salomé Barahona, estos músculos trabajan en conjunto con la respiración y el abdomen profundo.
¿El resultado llevado a la vida real? Más sensibilidad, mejor control muscular y una respuesta más eficiente del cuerpo. Y por ende, mas sensaciones a la hora de tener intimidad.
Dicho entre amigas: más intensidad, más conexión con tu pareja y menos desconexión mental.
Uno de los cambios más evidentes con la práctica constante es la movilidad. El cuerpo se vuelve más flexible, más resistente y menos propenso a molestias.
¿Y eso en qué se traduce? Como lo explica Barahona: “En comodidad, en confianza y en la posibilidad de explorar sin sentir que el cuerpo te pone freno. Porque cuando te sientes bien físicamente, te sueltas más”… O sea, te mueves mejor y eso es más rico para los dos. ¡Más claro no puede estar!
En pilates, la respiración no es un detalle, es la base. Aprender a coordinarla con el movimiento te entrena para estar presente.
Y eso, llevado a la intimidad, significa algo simple pero poderoso: disfrutar más el momento, sin prisa y con mayor control del ritmo.
El movimiento constante mejora la circulación sanguínea, incluyendo la zona íntima. Esto puede aumentar la excitación y el deseo.
Pero, hay algo igual de importante: la seguridad en una misma. “Conectar con tu cuerpo, entenderlo y sentirte cómoda en él hace toda la diferencia al momento de compartir con alguien más”, cuenta Penny Cruz, alumna de pilates.
Aquí hay que decirlo sin vueltas: no, el pilates no es solo para mujeres.
“En hombres, trabajar el core y el suelo pélvico mejora el control muscular, la resistencia y la circulación. Todo esto influye directamente en su desempeño y bienestar íntimo”, explica Barahona.
Así que no, no es un tema “de chicas”. Es un tema de cuerpo, de salud y de disfrutar más desde un lugar consciente.

