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Karol G aparece ligada a una historia familiar que mezcla justicia, dolor y aprendizaje.
El foco de la noticia es un proceso penal que se cumple lejos de los escenarios y la música.
Karol G es una de las artistas colombianas más influyentes del mundo.
Su nombre, sin embargo, volvió a sonar por un lazo familiar marcado por una condena judicial.
Se trata de Diana Patricia Giraldo, su prima. Ella cumple una pena de más de 26 años en la cárcel El Buen Pastor, en Bogotá, como detalla Las 2 Orillas.
Diana Giraldo fue capturada en 2013. Las autoridades la señalaron por el delito de secuestro extorsivo.
Por este caso, fue sentenciada a 26 años y 8 meses de prisión. Así lo cuenta Caracol Tv.
La condena se cumple sin beneficios judiciales especiales.
El secuestro extorsivo es uno de los delitos más graves en Colombia. Así lo explicó el abogado penalista Andrés Arteaga Franco y lo detalla El Tiempo.
Por su gravedad, la ley no permite rebajas de pena.
Tampoco contempla prisión domiciliaria, libertad condicional ni suspensión de la condena.
Giraldo habló recientemente en el pódcast ‘Conducta delictiva’. Allí aseguró que no ha recibido privilegios por ser prima de Karol G.
Reconoció su responsabilidad penal.
También dijo que su participación estuvo marcada por presiones de su entonces pareja.
El ingreso a la cárcel fue, según contó, uno de los momentos más duros. Con el tiempo buscó apoyo en la fe y en programas de resocialización.
En prisión se divorció en 2018. Un año después retomó una relación afectiva con un amigo de la iglesia.
Durante su reclusión volvió a ser madre. Su hija vive fuera del penal, al cuidado de su padre y su abuela.
Diana asegura que este proceso le permitió replantear su vida.
Dice haber pedido perdón a su familia y a la víctima.
El vínculo con la cantante se hizo visible en 2018. Karol G visitó El Buen Pastor durante un concierto.
Allí se encontraron y conversaron brevemente. Según Diana, desde entonces ha recibido apoyo emocional y económico.
Tras más de 12 años privada de libertad, Diana afirma haber encontrado sentido a su proceso.
Sueña con trabajar en proyectos sociales cuando cumpla su pena.
Mientras tanto, su historia reabre el debate sobre la justicia, la responsabilidad y las segundas oportunidades.
