26 de julio de 2019 10:35

No hay derechos para los camellos del principal mercado de Egipto

Un vendedor de camellos en el mercado de Birqash, en El Cairo, Egipto. Cada viernes, centenares de estos animales son traídos desde Sudán y Somalia para su venta por un precio aproximado de entre 1.000 y 2.200 euros. Foto: EFE

Un vendedor de camellos en el mercado de Birqash, en El Cairo, Egipto. Cada viernes, centenares de estos animales son traídos desde Sudán y Somalia para su venta por un precio aproximado de entre 1.000 y 2.200 euros. Foto: EFE

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Agencia EFE

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Como cada viernes, en el mercado de camellos de Birqash, a 50 kilómetros al noroeste de El Cairo, los comerciantes pujan por las cabezas de ganado como vienen haciendo desde hace décadas, a pesar de las recientes denuncias de maltrato por parte de organizaciones de derechos de los animales.

El grupo para el tratamiento ético de los animales (PETA, por sus siglas en inglés) y la sociedad egipcia de protección de sus derechos (SPARE) han llamado la atención sobre el tratamiento que reciben los camellos en Birqash, el principal mercado de Egipto al que llegan ejemplares de Sudán, Etiopía y otros países del cuerno de África.

Tres comerciantes fueron arrestados después de la denuncia presentada por Spare, tal y como asegura a Efe su fundadora, Amina Abaza, que espera que más arrestos tengan lugar ahora que se ha puesto en evidencia la situación ante las autoridades egipcias.

Sin embargo, en Birqash el comercio centenario de camellos sigue adelante como si nada hubiera ocurrido y los cientos de animales son apaleados para que se muevan de un lugar a otro, para que se suban a los vehículos que los transportan y permanecen sobre tres patas, con la cuarta atada para que no puedan escapar.

Abdelwahab al Wageh, un comerciante procedente del sur de Egipto que lleva en el negocio desde que era niño, niega que se hayan producido esos arrestos y asegura que los camellos no son maltratados.

"Aquí no golpeamos a los camellos, son muy queridos para nosotros", asegura mientras supervisa los precios de las cabezas subastadas hoy por entre 12 000 y 16 000 libras egipcias (entre 700 y casi 1 000 dólares).

Los encargados de los camellos, algunos de ellos de edad joven, guían a los animales con palos, golpes y gritos, pero esto parece lo normal para controlar a los cientos de animales, que acaban en su mayoría en el matadero y luego en el estómago de los egipcios.

Otro comerciante, Mohamed Metwaly, que importa camellos desde su tierra natal, Sudán, así como de Somalia y Etiopía, admite en declaraciones a Efe que el Gobierno vino a Birqash pero "vio que no pasaba nada".

En el mercado de Birqash se ofertan camellos. El precio del ejemplar depende de la edad del mismo. Foto: EFE

En el mercado de Birqash se ofertan camellos. El precio del ejemplar depende de la edad del mismo. Foto: EFE


"Los medios de comunicación exageraron las cosas", agrega, en relación a las denuncias de maltrato que fueron acompañadas de imágenes en las que se podían ver a los camellos heridos y ensangrentados.

Por su parte, Mohamed Abdelaal al Sherif divisa a los visitantes foráneos, les hace señas con la mano y les invita a tomar un té, y se apresura a demostrar que sus camellos reciben un buen trato, de "5 estrellas" asegura.

"Los que fueron arrestados fueron tontos, golpearon a los camellos delante de las cámaras, entonces vinieron y se los llevaron", explica con expresión de burla debajo de sus gafas de sol que le dan un toque elegante al comerciante cuya familia -asegura- lleva cinco siglos en este negocio.

Los interesados en camellos observan a los ejemplares de este animal. Foto: EFE

Los interesados en camellos observan a los ejemplares de este animal. Foto: EFE


Al Sherif también minimiza la instalación de cámaras de seguridad por parte de las autoridades locales para vigilar que no se produzca maltrato, dos de las cuales se encuentran en la entrada principal del gran zoco polvoriento, tal y como pudo constatar Efe.

Las medidas anunciadas por las autoridades en las pasadas semanas después de las denuncias de los defensores de los animales no parecen haber surtido efecto en Birqash, donde los camelleros llevan toda la vida empleando los mismo métodos sin ponerlos en duda.

Desde SPARE, Abaza relata a Efe que en octubre acudió al mercado por primera vez y vio que "no paraban de golpear a los camellos" e intentó intervenir, pero no pudo hacer nada, por lo que decidió acudir a las autoridades.

Ahora desea que "tras el escándalo todo mejore, los comerciantes se conciencien y los camellos sean tratados bien".

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