PROSODIA, la música de las palabras

La entonación, el ritmo y el acento dan vida al lenguaje y ayudan a transmitir emociones e intenciones.

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Don Correcto

¿Alguna vez ha escuchado el término “prosodia” y preguntado qué significa?

Antaño se oía el vocablo prosodia en las clases de gramática y castellano. Con el paso del tiempo, la prosodia casi no se pronuncia y es una palabra moribunda. En esta oportunidad un “rescate”, a través de una somera investigación.

Entonación, ritmo, acento

Se califica a la prosodia como la música de las palabras. Si bien suena algo poético, en la realidad retrata su verdadero significado, que puede ser entendido por la mayoría de personas.

¿Y por qué la prosodia es música? La palabra está unida inseparablemente a la entonación, al ritmo y al acento. Las expresiones del lenguaje humano se parecen a un concierto, en el que se emiten sonidos, se articulan pensamientos y emociones al unísono o en forma individual para comunicar algo: un concepto -el núcleo de una idea, considerada la célula de la mente-, un estado del espíritu, una voz o un conjunto de voces que se articulan para anunciar, informar o preguntar.

Esta musicalidad propia de las palabras, otorga al lenguaje una existencia particular, y a veces única, como expresión artística, que da identidad al habla de una persona o de una localidad. Por eso, no es exagerado advertir que la prosodia, desde el punto de vista lingüístico, da vida al idioma y, en un contexto amplio, comunica la cultura.

Decir, hablar, pronunciar

Sin la prosodia la comunicación humana no sería posible. Cuando hablamos transmitimos informaciones, emociones e intenciones, que son explicadas por la fonética y la fonología, disciplinas que explican la recta pronunciación y acentuación, y, sobre todo, los denominados fonemas -que son unidades sonoras mínimas de sonido de una lengua que permiten diferenciar palabras y significados-, y que, al combinarse, organizan morfemas y palabras completas.

Pero dejemos los tecnicismos. Decir, hablar y pronunciar expresan sonidos físicos que tienen ritmo, cadencia, acento y métrica que nos permiten la pronunciación, la articulación, la dicción y la acentuación. La prosodia, por lo tanto, es la rama de la lingüística que examina la producción de las palabras, los sonidos -fonéticos y acústicos– del lenguaje humano, y en especial los tonos, los ritmos y los acentos.

La voz, una melodía

Estudios neurológicos recientes han descubierto que la prosodia no solo cumple funciones lingüísticas, sino que también incide en la percepción emocional del hablante y en la credibilidad del mensaje oral. Un mensaje verbal no contiene únicamente información sobre lo que se dice, sino que, además, incluye claves o pistas sobre cómo se dice.

La prosodia es utilizada para comprender o expresar intenciones comunicativas, a través de la melodía de la voz e incluye las variaciones del tono, el ritmo y la acentuación de los enunciados vocales. Hoy se reconocen dos tipos diferentes de prosodia: la emocional y la lingüística. La primera expresa alegría, miedo o enojo, y la segunda cumple el rol equivalente a la puntuación para los textos escritos.

Para terminar, un “deber” para los lectores y lectoras: escuchen a su pareja y conversen sobre el tono, el acento y el ritmo de sus palabras. Encontrarán sorpresas. Pregunten a los cuencanos. ¡Su prosodia es una fiesta!