Todos los profesores a las aulas

Los resultados de las Pruebas Pisa 2025 desafían al Ecuador. Un proyecto de actualización pedagógica es emergente.

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Los resultados de las Pruebas Pisa Ecuador 2025 son conocidos por la opinión pública. El Ecuador debe actuar con celeridad mediante proyectos socio-educativos de gran aliento, más allá de los gobiernos de turno, porque el cambio educativo es generacional.

Una propuesta concreta: todos los docentes debemos regresar a las aulas para lograr una actualización científica continua, hasta verificar logros específicos de aprendizaje, en especial en Lenguaje, Matemática y Ciencias.

Un poco de historia

El sistema de evaluación educativa del Ecuador se inició en la última década del siglo XX, cuando se sentó las bases de un modelo que se ha perfeccionado en el siglo XXI. Las Pruebas Aprendo I y Aprendo II, generadas por el ministerio de Educación, dieron como resultado problemas estructurales de Lenguaje y Matemática. Luego vinieron nuevas pruebas de la Unesco, y el país creó el Instituto Nacional de Evaluación (Ineval), en 2012, y participó en dos Pruebas Pisa, en 2017 y 2025.

Los resultados los conocemos. No es necesario utilizar vocablos catastróficos como leemos en las noticias nacionales e internacionales, pero hay que mencionar algo necesario: han transcurrido tres décadas de evaluaciones en Lenguaje y Matemática, con debilidades en comprensión lectora y lógica matemática; se diseñaron planes de mejora en esas áreas, así como cursos y seminarios de capacitación docente, y la tendencia ha sido decreciente dentro de los valores asignados al Ecuador y en comparación con otras naciones.

Las raíces remotas de este grave problema del sistema educativo nacional están en la eliminación de los normales; en la desconexión entre el ministerio de Educación y las facultades de ciencias de educación; y en la falta de políticas educativas públicas que, de manera consistente y continuada, construyan, monitoreen y evalúen los procesos de cambio desde las aulas.

Causas profundas

A lo mencionado hay que añadir causas profundas: la escuela no enseña pensar, sino a memorizar contenidos que se recitan en los exámenes, muchas veces sin entender. Y esta deficiencia pasa -necesariamente- por la falta de actualización pedagógica del profesorado; el encierro estructural de las universidades, que forman los docentes; la eliminación de la enseñanza de Lógica en todo el sistema, y en la debilidad no solo institucional sino social de las escuelas que, salvo excepciones, como las comunidades de aprendizaje, repiten más de lo mismo o reproducen modelos alejados del pensamiento crítico y la creación de nuevos conocimientos.

Hay que reconocer la existencia de esfuerzos aislados, pero inconexos, por la falta de una política educativa pública, que genere cambios reales desde las aulas y no desde el papeleo de los acuerdos ministeriales e instructivos impuestos de manera vertical.

Los informes de los ejecutivos de las Pruebas Pisa 2025 dan signos de aliento al Ecuador, al reconocer las actitudes de alumnos y profesores para afrontar la crisis educativa con resiliencia y apoyo de los padres de familia. 

Reforma integral

La urgencia del largo plazo es una propuesta irónica, pero no utópica. El país tiene que apostar al futuro de un desarrollo humano sostenible y sustentable, con un proyecto nacional de educación 2030 y 2050. Una movilización es necesaria, porque una nueva educación debe ser construida por sus propios actores -los profesores-, con estrategias socio-educativas-culturales, de carácter interdisciplinarias, mediante mesas técnicas.

No olvidemos que el subdesarrollo educativo -detectado reiteradamente en estas pruebas de evaluación- es el espejo de otros subdesarrollos también emergentes: la pobreza y la pobreza extrema; desnutrición estructural; la violencia que se ha instalado en varios territorios; el subdesarrollo político; y, lo más grave: el deterioro ético de la sociedad.

Enseñar pensamiento crítico, en la sociedad del conocimiento, no es, como podemos darnos cuenta, un acontecimiento exclusivo, dentro de las aulas. La universidad debe salir de sus muros, con investigación-acción-transformación, y un Estado cercano a los ciudadanos que requieren atención urgente.

Y en lo específico, se requiere una reforma integral y permanente de todas las escuelas del Ecuador, de la mano de un sistema de formación continua de todos los docentes, con el apoyo de las neurociencias, las herramientas tecnológicas -IA incluida-, y la convocatoria urgente del Consejo Nacional de Educación (CNE).

¡Los docentes a las aulas!