

El inventor es Byung-Chulk Han, coreano, uno de los filósofos más leídos del mundo. Autor del libro “No-cosas: quiebras del mundo hoy”, Han plantea que el mundo se vacía de cosas porque está saturado de información.
Está en marcha, según el investigador, la digitalización que, desmaterializada la realidad, al suprimir progresivamente los recuerdos, porque, en lugar de recuerdos, almacenamos datos. Ahora todos -o casi todos- habitamos en la nube, que es un inmenso robot que no lo vemos, pero existe. Es tan potente que, sin exageración, no habitamos en el planeta Tierra sino en Google Earth y su nube grandiosa.
En ese escenario, según Han, surge el phono sapiens que descubre la comunicación como su campo de juego. Un ejemplo de phono sapiens -más efectivo que homo sapiens y el homo faber- es la selfi, que se distingue por su carácter lúdico. ¿Qué es el selfi? Es la comunicación de imágenes por medio de la fotografía digital que sirve para jugar y teatralizar, con más impacto que la comunicación escrita.
A diferencia de la fotografía que es silenciosa, la selfi es ruidosa, debido al sobredimensionamiento o la sobreexposición deliberada. Han compara el selfi con una máscara, que extiende la comunicación como un ritual superficial, que tiene consecuencias si es transmitida por el celular en tiempo real.
En el caso de la fotografía analógica, se considera que la naturaleza se detiene. Retrata un momento especial de las personas, que se preparan para ser fotografiadas. Interesa la armonía, la pose discreta y sentirse bien. En ocasiones nos acerca a nuestra imagen interior. Y hacemos pausas.
El phono sapiens -a través del selfi- es diferente. No testimonia; al contrario, representa al personaje y no a la persona, mediante expresiones faciales estrafalarias y muchas veces divertidas. En cada selfi nos reinventamos, nos convertimos en actores donde el escenario y la ocasión cuentan. Los papeles, las ocurrencias y las improvisaciones son parte de esta teatralización de la vida.
Y hay casos curiosos, cuando ciertas personas se toman selfis junto a sus amigos fallecidos en un entierro. Aunque las selfis no conocen el duelo, son instrumentos para expresar un recuerdo, con una sonrisa o una lágrima…de cocodrilo. ¿Un duelo digital?
De todas maneras, el phono sapiens existe. Y subsistirá por mucho tiempo. No cabe duda.