El museo ‘Eugenio Espejo’, en el Centro Histórico de Quito

Quito es Patrimonio Cultural de la Humanidad, y en 2028 celebrará 50 años de esta Declaración por parte de la UNESCO. En este lapso, la olvidada Casa de Eugenio Espejo debe ser remodelada y convertida en la ‘Casa del Libro’ con el concurso de todos los ciudadanos.

Los Diarios El Comercio y Últimas Noticias publicaron sendos reportajes sobre la situación de la “Casa del Mesón” -domicilio de Eugenio Espejo, en tiempos coloniales-, en el Centro Histórico de Quito, que yace deteriorada y en ruinas, en el corazón de la “Carita de Dios”.

Es tiempo de recuperar este inmueble, y con una intervención profesional en los ámbitos jurídicos, arquitectónicos, culturales y sociales, proponer un proyecto integral de restauración, en el contexto de los 50 años de la Declaratoria de Quito, como Patrimonio Cultural de la Humanidad, y los nuevos escenarios que, con la llegada del Metro y otros factores, la convierten en un destino turístico, residencial y comercial único en Latinoamérica.

Decisión política

El primer paso es la decisión política y la constitución de un Comité Especial, de carácter público-privado-ciudadano que, sobre la base de una investigación documental elaborada por historiadores, especialistas en archivística, bibliotecarios, gestores culturales, economistas, arquitectos especializados, y si es necesario con asesoría internacional, se configure una propuesta -que podría ser el “Museo de Eugenio Espejo”- a ser debatida y consensuada con participación de la ciudadanía.

Referencia histórica

Se llama la “Casa del Mesón” y está ubicada en el Centro Histórico de Quito, en la calle Maldonado, cerca de la Plaza de Santo Domingo. Fue el hogar de la familia Espejo-Aldáz durante la Colonia. Hoy su estado es deplorable.

Antes de la llegada de los Incas, hace mil años, había una vía de entrada al sur de Quito a través del Tiangues -mercado preincaico-, que subía por la actual Recoleta, área de recogimiento administrada por los padres dominicos, más tarde convertida en centro ferial y luego en un enorme sitio que ocuparía el Ministerio de Defensa. En ese tramo, se ubicaron mesones y hospederías, y por este motivo esta vía se conoció en la Colonia como la “La calle del Mesón”.

Eugenio de Santa Cruz y Espejo -médico, periodista, abogado, políglota, bibliotecario y precursor- nació en Quito, en ese inmueble, el 21 de febrero de 1747. Su padre, Luis de la Cruz y Espejo, casado con María Catalina Aldáz y Gordillo, adquirió en 1758 por remate público una la casa en la calle del Mesón (hoy Maldonado), y allí se instaló el hogar de los Espejo-Aldáz. La niñez y juventud de Eugenio Espejo transcurrió entre ese escenario y el Hospital San Juan de Dios donde laboraba su padre.

A principios del siglo veinte, la calle Maldonado obtuvo importancia con la llegada del ferrocarril, la instalación de industrias textiles y los famosos molinos Poultier. Y desde el Arco de Santo Domingo -pasando por la Recoleta- hasta el río Machángara, se regeneró este paseo histórico. La casa de la familia Espejo pasó de manos, hasta constituirse en refugio de gente menesterosa, y lo que es más grave: en un espacio olvidado por las autoridades nacionales y municipales.

Alternativa

Esta casa constituye un patrimonio cultural de la ciudad de Quito y del Ecuador, y debe convertirse en un museo: la Casa del Libro. La ciudadanía solicita un pronunciamiento del señor burgomaestre y de los señores concejales, y que esta vergüenza sea reparada con un proyecto integral de recuperación de esta joya histórica y cultural.

Los ciudadanos soñamos con un espacio cultural, de carácter interactivo, en el que se recree la vida cotidiana de Eugenio Espejo, sus padres y hermanos, con esculturas de cera de tamaño natural; su biblioteca personal con libros de la época -sus obras emblemáticas, periódicos y cartas-, que están desparramados en varios lugares, complementados por incunables -libros antiguos, únicos-; retratos del prócer; mapas de la ciudad de Quito, de la época; audiovisuales y multimedia sobre Eugenio Espejo; un maping que exhiba el Quito colonial que vivió Espejo y su familia; una sala que represente el poder colonial y por qué luchó Eugenio Espejo, con un lugar especial: las banderas rojas, que colocó Espejo en siete iglesias de Quito; una réplica de la tumba de Eugenio Espejo, donde reposan sus restos mortales. Y más.  

¡No es justo que la casa de Eugenio Espejo, por mil títulos, el precursor de la nacionalidad ecuatoriana, quede en la orfandad!