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Su nombre completo es Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia González (1920-2009). Conocido como Mario Benedetti, fue escritor uruguayo, integrante de la Generación del 45, uno de los más reconocidos en la lengua española.
La obra de Benedetti es fecunda. Incluye cuento, novela, poesía, ensayo, canción, teatro y crítica cinematográfica. Obtuvo varios reconocimientos, entre ellos el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el Gran Premio Nacional a la Actividad Intelectual de su país, cinco doctorados honoris causa y el nombre del asteroide (5346) 1981 QE3. Creó la Fundación Mario Benedetti para preservar su obra y apoyar la literatura y la lucha por los derechos humanos en Uruguay (en especial el esclarecimiento del paradero de los detenidos desaparecidos de ese país).
Benedetti dirigió en 1948 la revista literaria Marginalia, y publicó el libro de ensayos Peripecia y novela ese mismo año. En 1945 se integró al equipo de redacción del semanario Marcha —en donde permaneció cuatro décadas, hasta 1973- año en que fue clausurado por el gobierno de facto de Juan María Bordaberry.
En 1964 Benedetti trabajó como crítico de teatro y codirector en la página literaria semanal Al pie de las letras del diario La Mañana. Colaboró como humorista en la revista Peloduro, con el seudónimo de Damocles, y escribió crítica de cine en La Tribuna Popular. Viajó a Cuba para participar en el jurado del concurso Casa de las Américas, fue miembro del Consejo de Dirección, y dirigió el Centro de Investigaciones literarias de Casa de las Américas, cargo en el cual se mantuvo hasta 1971.
Junto a un grupo de ciudadanos cercanos al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, participó en 1971 en la fundación del Movimiento de Independientes 26 de marzo, una agrupación que pasó a formar parte de la coalición de izquierdas Frente Amplio desde sus orígenes. Esta alternativa se vio frustrada por un golpe de Estado que instauró en Uruguay una dictadura cívico-militar de 1973. Residió en Argentina, Perú, Cuba y España.
Su extensa obra abarcó los géneros narrativos, dramáticos y poéticos. Se destacan las novelas La tregua, Gracias por el fuego y primavera con una esquina rota, así como numerosos cuentos y antologías poéticas.
En el libro “Memoria y esperanza”, Mario Benedetti escribe un mensaje a los jóvenes:
“La juventud es un estado intermedio entre la adolescencia y la adultez. De la adolescencia conserva cierta frescura que la estimula a avanzar, a sondear a su alrededor, a reconocer cuál es el prójimo afín, el que es que es capaz de recibir y brindar una amistad leal y enriquecedora. De la adultez le llega (o al menos tendría que llegarle) un equilibrio que es mesura y una madurez que ajusta ambiciones y evalúa las posibilidades que aún tiene la esperanza”.
“Por ello, las decepciones que se sufren en la juventud dejan heridas que son difíciles de curar. Las más arduas de cicatrizar suelen ser las ideológicas. En ese campo, las convicciones no se improvisan, más bien son el resultado de peripecias ajenas a las que se asiste con asombro, pero sobre todo de experiencias sufridas en carne y alma propias. La conciencia reclama un espacio vital en el cerebro, en el corazón, y más que nada en la rememoración, en la nostalgia. Y es inútil echar mano del olvido. Por algo, el olvido, en particular el de jóvenes, está lleno de memoria”.
“En su hermoso Discurso a los jóvenes dice el poeta español Ángel González: ‘De vosotros, los jóvenes, espero no menos cosas grandes que las que realizaron vuestros antepasados. Os entrego una herencia grandiosa: sostenedla’”.
“Es una invocación sencilla, pero savia, ya que la verdad es que la historia de la humanidad es una colección de juventudes. Yo mismo, octogenario, escribí cierto día esta confidencia: ‘Fueron jóvenes los viejos, pero la vida se ha ido desgranando en el espejo, y serán viejos los jóvenes, pero no lo divulguemos que hasta las paredes oyen’”.
La salud moral, la transparencia espiritual de un joven, será la probable garantía de que la continuación de la vida habrá de ser limpia, honesta. Los pasos francos, sinceros, nunca serán pasos perdidos”.
“Amigos. Nadie más. El resto es selva, vio con hondura Jorge Guillén. Pero en esa selva hay de todo un poco, desde veteranos de la indiferencia hasta verdaderos monstruos de crueldad. La alianza juvenil entre contiguos, codo con codo, es una defensa eficaz contra esa espesura”.
“La juventud puede heredar la vecina infancia una parcela de inocencia, pero no hay que obstinarse en ese legado, ya que, si bien en la infancia la inocencia es una aptitud encomiable y hasta natural, en la adolescencia suele significar una señal de fragilidad, y en la edad adulta una implacable blandenguería”.