23 de July de 2012 00:01

Jean Plantureux: A los caricaturistas europeos nos vigilan tres religiones

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Hoja de vida
Jean Plantureux  
Su experiencia.  Nació en París. Tiene 61 años. Es más conocido como Plantu.  Estudió en una escuela de cómics en Bruselas pero solo estuvo tres  meses porque no tenía dinero. En el 2006 creó, junto con Kofi Annan, Cartooning for Peace. El  grupo trabaja  para la libertad de expresión a través de la caricatura.   
 Su punto de vista. Siempre dibuja un ratón porque una editora general   botó a dos   caricaturistas y se rebeló dibujando ratoncitos.

Plantu encontró en los dibujos la mejor manera de transmitir su opinión. Y si ésta irrita, mejor. En la mira de este caricaturista se encuentran los políticos y los hechos sociales más importantes de Europa y América Latina. Estuvo recién en Lima para participar en el seminario Caricaturas y Libertad de Expresión.

¿Siempre se ha expresado libremente en Le Monde?

Tengo 40 años trabajando ahí. Mi relación con los editores y redactores ha sido muy familiar. Algunas veces hay desacuerdos y me dicen que baje el tono de mis caricaturas, pero siempre logro que mis ideas sean difundidas.

En el 2009, el diario Le Monde dejó de salir en Marruecos por tres días debido a una caricatura suya...

Fue tomada como una falta de respeto a la familia real. Pero no por eso dejo de hacer un dibujo.

¿Fue difícil colocar sus caricaturas dentro de la portada del diario?

Sí. Es un territorio que hay que pelear todos los días. Hay un conflicto que no tiene que ver con los editores, pero sí con la publicidad. Hace unos años me dijeron que dentro de mi dibujo deje un espacio para colocar una publicidad. Dije: “¡Están locos!”. No me puedo quedar dormido.

¿Acepta sus errores?

Hace unas semanas cometí un error en una caricatura sobre México; quería hablar sobre la visita de François Hollande y pensaron que me estaba burlando. Yo tomé el ícono del mexicano que duerme a la sombra del cactus con un texto que decía “Me encanta este país donde ya adoptaron las 35 horas hace rato”.

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La crisis europea debe darle bastante material.

Yo cuento historias como ciudadano, no como un especialista. Por ejemplo, Francia todavía no se ha dado cuenta de la crisis; un ejemplo es mi caricatura de las funcionarias cansadas o en pantuflas. Al costado dibujo un dodo, un ave cuyo nombre en Francia significa dormir. Los vinculo a los dos. En cambio, Alemania ya se ha dado cuenta y tiene los ojos bien grandes, y a Grecia la dibujo más chiquita, la represento como la víctima de la crisis.

Usted dice que a Nicolás Sarkozy no es necesario caricaturizarlo.

Sí, claro, si es igualito. Mis caricaturas son su foto (risas). Otro personaje es Charles de Gaulle o Berlusconi.

¿Qué caricatura haría usted del Perú?

Lo que he visto es la amabilidad y gentileza de la gente. Me ha gustado el cebiche, pero es muy difícil dibujarlo. Sobre la sociedad no he explorado mucho.

¿Cómo ve las caricaturas de los diarios peruanos?

Afortunadamente pueden dibujar lo que quieran. En Colombia sí se pueden comunicar libremente, pero en Venezuela, la caricaturista Rayma, dice que es difícil. Mientras que en Ecuador el problema no es lo político sino la publicidad.

¿Qué no dibujaría?

Hace 15 años el diario me pidió que dibujara el genoma humano para ponerlo en portada. Lo terminé, pero luego le dije al editor que nunca más lo volvería a hacer. Muy difícil.

¿Los caricaturistas latinoamericanos tienen más libertad que los europeos?

La gran diferencia es que aquí no tienen las tres religiones integristas que estén vigilando. Cuando ahora dibujo sobre el Islam me dicen que soy antiislamista; o sobre el Papa, soy un anticristiano; o de Jerusalén, soy antijudío.

¿Cuál considera que es su mejor caricatura?

El dibujo donde están las firmas de los líderes de Israel, Shimon Peres; y de Palestina, Yasser Arafat. Es el único documento que lleva la firma de los dos, y no es un documento político sino un dibujo, para que veas la fuerza que tiene. Busco acercar a las personas y tender puentes entre culturas.

También dice que sus caricaturas son el barómetro de la libertad…

Es un instrumento que permite saber qué tanta libertad tenemos para expresarnos. Una vez me escribió el presidente de Túnez para decirme que no estaba conforme con mis dibujos. Esto a propósito de que hice una caricatura que representaba la evolución de la mujer tunecina, desde bien cubierta hasta con poca ropa. El año pasado el caricaturista sirio Ali Ferzat publicó una caricatura que vinculaba a Bashar al Assad con el dictador libio Gadafi; por ese dibujo terminaron rompiéndole los dedos con un martillo. El caricaturista libio Kais al-Hilali no podía publicar en la prensa, entonces empezó a caricaturizar a Gadafi en murales por las calles; ahora está muerto.

¿Usted tiene un límite?

La vida íntima de los hombres y mujeres de la política. En 1992, propuse un dibujo donde estaba la reina de Inglaterra Isabel II teniendo sexo por detrás con François Mitterrand, él decía: “Sientes mi Tratado de Maastricht”. Nunca saló publicado por el exceso, pero está en los libros de las caricaturas no publicadas, si lo quieres ver.

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