El Inga, territorio del paleoindio ecuatoriano

El Inga conserva las evidencias más antiguas de los primeros pobladores del Ecuador.

Washington Herrera, Columnista

El primer capítulo de la protohistoria del Ecuador se halla en El Inga, en las estribaciones del volcán Ilaló y sus valles, en la cordillera occidental, a 31 kilómetros de la ciudad de Quito, en la parroquia de Tumbaco. Los vestigios son puntas de obsidiana, con las que los primeros cazadores y recolectores utilizaron para sobrevivir hace 10 000 años, aproximadamente.

Investigaciones

Las puntas encontradas en El Inga -típicas del paleolítico-, constituyen evidencias del período paleoindio del país. El sitio fue descubierto en 1947 por el Dr. Isadoro Kaplan, mientras buscaba fósiles en el área. Kaplan originalmente recolectó piezas de obsidiana visibles en la superficie, que las llevó a Estados Unidos.

Se trató de yacimientos dispersos en la región de Tumbaco, que posteriormente estudiaron los arqueólogos estadounidenses Robert E. Bell y William Mayer-Oakes, en 1961, consistentes en herramientas elaboradas de vidrio volcánico (obsidiana) utilizadas por los antiguos habitantes para la caza de animales hoy extintos: caballos andinos, perezosos gigantes, ciervos de gran tamaño y también guanacos (llamas salvajes). Y también para la guerra.

“Colas de pescado”

El material utilizado para fabricar estas herramientas fue la obsidiana, aunque también se trabajó el basalto y el sílex o chert en pequeñas cantidades. Los utensilios encontrados por los excavadores se hallan en el Museo Stovall, conocido como Museo Sam Noble de Historia Natural de Oklahoma.

Estas puntas líticas -que se parecen a proyectiles de diversos tamaños, conocidos como “colas de pescado”- se ajustaban a mangos de madera, al final de las flechas o lanzas. Los arqueólogos advierten las técnicas para la elaboración consistentes en sistemas de percusión y presión que permitieron obtener bordes afilados como un bisturí moderno. Entre las herramientas existen cuchillos, raspadores, buriles, perforadores, tajadores y cepillos.

Reserva ecológica

La obsidiana corresponde a lava petrificada lanzada hace millones de años por el volcán Ilaló, y también por el volcán Antisana, ubicados en la cordillera Real de los Andes. El Antisana es un estratovolcán activo de Ecuador, con una altitud de 5 758 metros, donde se observan flujos de lava cubiertos por glaciares. Forma parte del Parque Nacional Antisana, una reserva ecológica que protege bosques andinos, páramos y glaciares, así como el cóndor andino, el venado de páramo y diversas aves rapaces. Los árboles de polylepis son representativos.

La zona estudiada corresponde a las laderas nororientales del volcán Ilaló y el cañón del río Chiche, ya través del valle. El sitio arqueológico El Inga se encuentra entre la montaña y el filo del cañón. La cultura Inga se desarrolló en la actual parroquia de Tumbaco, en las cuestas del volcán extinto Ilaló y las superficies adyacentes.

Una propuesta

El Inga representa una de las ocupaciones más tempranas y complejas de la Sierra ecuatoriana”, comentan expertos que han revisado los estudios de Bell. La obsidiana de El Inga provenía de canteras de Mullumica, situadas a varios kilómetros de distancia en los páramos de los volcanes Antisana y Chacana. Gracias a la técnica de hidratación de obsidiana, los científicos estimaron que el sitio estuvo ocupado entre 11 000 y 4 000 a.C.

Las piezas de obsidiana encontradas forman parte del patrimonio cultural del país. Es hora de preservar este legado mediante un museo de sitio, en una de las haciendas del sector, y recuperar la esencia de nuestro pasado aborigen.