La industria de la LONGEVIDAD

La esperanza de vida ha dado pie para que proliferen miles de mensajes por las redes sociales, en favor de una tercera edad sana y productiva.

Don Correcto

La OMS ha reconocido que el mapa de la población mundial está cambiando, por el control de las enfermedades y las políticas públicas en salud que aplican los gobiernos. En el Ecuador, la esperanza de vida al nacer (2024) se cifra en 77, 58 años promedio. Las mujeres en 80, 31 años, y los hombres en 74, 88 años. El país ocupa el número 66, que corresponde a la parte media entre las naciones del orbe.

Esta situación es positiva, en términos generales, pero hay problemas severos en las personas de la tercera edad, que no tienen acceso a los servicios públicos de salud, y/o porque son presas -llámense clientes- de una avalancha de mensajes subliminales que circulan sin rubor en la nube.  

La longevidad en escena

La respuesta está en el mercado de la longevidad, mediante estrategias de publicidad -algunas fundamentadas en investigaciones científicas-, que ofrecen de todo: ejercicios bio naturales para prolongar la vida, mediante hábitos saludables; comidas especiales veganas; lecturas espirituales en varios pasos para lograr la eternidad gratuita; pócimas de hierbas del extremo oriente para lograr la paz; tratamientos ultra urgentes para el cáncer y otras enfermedades catastróficas; extractos de algas marinas y peces abisales para calmar la ansiedad; psicología pop para bien vivir y bien morir, sin presiones ni medicamentos de farmacia…

No es exageración. Esta novedosa industria del no envejecimiento genera millones de dólares, gracias a las plataformas tecnológicas que saturan a una clientela ávida de productos naturales como los mencionados, y de servicios no profesionales que asesoran al distinguido público con recetas originales y prácticas.

Todo está encadenado

Nadie se escapa a esta avalancha informativa. Las grandes cadenas noticiosas intercalan noticias de salud dirigidas a personas envejecientes, curiosidades de plantas exóticas para apaciguar la ansiedad ante tanta violencia acumulada, y novedades -con testimonios de actores y actrices- sobre cómo sobrellevar la vejez con ilusión y esperanza hasta los últimos días. Y las tiendas electrónicas con sus especialistas están dispuestos a dialogar las 24 horas al día, sin compromisos.

Propuesta seria

Pero también hay investigaciones serias. El investigador Alexandre Karachi, estudioso del envejecimiento, ha creado un modelo para lograr una vejez feliz. Se trata de la gerontolescencia, que proclama la necesidad de un envejecimiento activo y autónomo. En la misma línea, trabaja Pere Estupinyá, quien, en la obra “Qué quieres ser de mayor”, proporciona las claves para afrontar el paso de los años con ilusión, mediante una base psicológica y social que física o médica.

La OMS ha reconocido la gerontolescencia como un nuevo período vital, entre la adultez y la vejez (65-80 años), que implica el ejercicio de un derecho humano a disfrutar de un envejecimiento activo y pleno, sentirse jóvenes de cuerpo y espíritu, y contribuir a la sociedad con experiencias y conocimientos.

Se sabe que los gerontolescentes son abuelos y jubilados. Esta condición les permite aprovechar al máximo la esperanza de vida vigente y fortalecerla, mediante estrategias que combinen, de manera equilibrada, la alimentación con la salud física, mental y emocional.

Si es así, que la industria (positiva y científica) de la longevidad se consolide. ¡Lo digo en serio!