Agenda de una nueva política educativa pública 2025-2030

La educación ecuatoriana necesita impulsos desde las escuelas y universidades, y liderazgos frescos para definir una agenda con propósitos de cambio verificables y la participación de la comunidad nacional. Una consulta para la acción es urgente.

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El sistema educativo nacional funciona de manera reactiva, con una agenda que determina el calendario escolar, y sin acuerdos nacionales de largo plazo. Los derechos garantizados en la Constitución y la Ley Orgánica de Educación, no corresponden a los deberes y responsabilidades del propio ministerio de Educación y sus principales actores. En las siguientes líneas una propuesta a ser debatida.

De las garantías a las acciones

Resulta reiterativo insistir en la necesidad de formular y aplicar un nuevo modelo educativo, de conformidad con la norma constitucional y la ley orgánica de Educación. Una opción clara es que hay que ir de las garantías -derechos- a las acciones -deberes y responsabilidades-, del propio Estado/Gobierno y de la sociedad en su conjunto.

El Ministerio de Educación del Ecuador es una estructura gigante, obesa y reactiva. Ante esta realidad, una forma de “sacudir” este macrosistema es diseñar -proactivamente- con sus actores principales -los maestros, padres de familia y estudiantes- una movilización general, que alimente procesos de reforma desde las aulas, que deben convertirse en escenarios de “micro revoluciones”, bajo nuevos liderazgos centrados en políticas educativas públicas de mediano y largo plazo. “La urgencia del largo plazo”, según el experto Juan Carlos Tedesco, es inapelable.

Una consulta nacional

Un primer paso es partir de un “árbol de problemas” -los diagnósticos- que el Ecuador los sabe de memoria: baja calidad de la educación, derivada de debilidad de los aprendizajes de la lecto-escritura; gestión curricular deficiente, con exceso de asignaturas y controles; desactualización científica de los docentes; desconexión de la educación con la salud y el empleo; falta de articulación de la evaluación con los planes de mejora, así como entre la educación básica, el bachillerato y la universidad; educación intercultural semi paralizada; conectividad parcial sin proyectos por resultados; desnutrición crónica infantil en tres provincias, que afecta los aprendizajes; infraestructura y equipamiento afectados por el invierno y los temblores en algunas provincias; proyecto Escuelas del Milenio abandonado; apoyo disperso de agencias internacionales de cooperación; incidencia del acoso escolar y maltrato intrafamiliar; desaliento en la comunidad nacional por el bajo rendimiento de sus estudiantes.

Una vez elaborado por consenso el “árbol de problemas” el segundo paso es construir el “árbol de objetivos”, que permita visualizar un mapa estratégico, un marco lógico, un programa-presupuesto y cronograma, con responsabilidades.

El documento-base sería el fundamento para plantear una Consulta Nacional, con mesas técnicas específicas, a fin de elaborar una Propuesta de Política Educativa Pública (2025-2030), con un financiamiento transparente y criterios de equidad social, regional y territorial, como prescribe la Constitución de 2008.     

Una agenda de innovación: 25 iniciativas

A lo señalado es prioritario diseñar y ejecutar un plan de acción emergente, bajo el paraguas de la innovación, que incluya, al menos, cuatro ejes generales: calidad, cobertura, gestión y evaluación por resultados, en el contexto de una gobernanza eficiente, focalizada en todo el sistema y, de manera especial, en el mejoramiento de las escuelas urbano marginales y rurales, complementado con la aplicación de las siguientes iniciativas puntuales:

1)Funcionamiento del Consejo Nacional de Educación (CNE), que no ha sido convocado desde 2008, y es norma constitucional y legal;

2) El plan nacional de lectura -que incluya clubes de lectura para los profesores y libro leído para los estudiantes, con nuevas modalidades-, en coordinación con los ministerios de Cultura, Finanzas, Mies, Casa de la Cultura Ecuatoriana, gobiernos locales y la Cámara del Libro;

3) Conectividad del 100% en las escuelas del país;

4) Aplicar las disposiciones constitucionales y legales sobre las competencias pedagógicas, en los ámbitos curricular, metodológico y evaluación:

5. El proyecto “Las Ciencias y las Artes en las Aulas”, con la participación de las Universidades, Escuelas Politécnicas, REMCI (Red de Mujeres Científicas del Ecuador) y ArtEducarte, con programas de Neurociencias aplicadas a la Educación, la Pedagogía y la Didáctica, modelo STEAM y Educación Artística;

6) Elaborar un acuerdo nacional sobre la “Formación Dual”, en coordinación con la Asociación Nacional de Empresarios del Ecuador (ANDE), que permita el fomento del empleo, a través de la articulación entre los colegios y las empresas;

7) El fortalecimiento del sistema de evaluación educativa (Ineval), y aplicación de las Pruebas PISA-2;

8) La promoción de programas de investigación educativa y publicaciones científicas, bajo coordinación de las universidades, incluida la UNAE –¿qué está haciendo ahora?-, que promueva el uso adecuado de la inteligencia artificial (IA);

9) La creación de la Academia Nacional de Ciencias Pedagógicas, que construya el pensamiento educativo ecuatoriano, con la participación de docentes activos y jubilados;

10) El fortalecimiento del proyecto “Universidad del Adulto Mayor”;

11) El proyecto de incentivos a maestros investigadores por concurso sobre temas relacionados con la transformación de las escuelas del Ecuador;

12) La organización, a nivel nacional, de la Asociación de Padres de Familia;

13) El nuevo sistema de producción y circulación de textos escolares, alimentación escolar y uniformes;

14) La mejora de los sueldos del magisterio, sobre la base de la evaluación por resultados;

15) Encuentros Nacionales y Regionales de carácter semestral, con las maestras y maestros del Ecuador, sobre temas específicos, con el respaldo de la comunidad educativa internacional;

16) Concurso/premio a las mejores escuelas innovadoras del país;

17) Restaurar el Sistema Nacional de Bibliotecas (SINAB), que fortalezca las bibliotecas escolares en todo el país, la formación de bibliotecarios y la modernización de sistemas documentales con soporte digital;

18) Campaña de Valores Humanos, Cívicos y Éticos, con mensajes en los cuadernos, membretes, cheques, facturas, notas de venta, oficios y cartas oficiales, con frases de autores ecuatorianos que promuevan la identidad/diversidad nacional, el respeto a la naturaleza, la defensa de la salud y la vida (de humanos, animales y plantas);

19) Recuperación de la Historia Nacional y el Patrimonio Cultural de la Nación, mediante visitas a museos, monumentos y trabajos (blogs) de estudiantes;

20) Restablecimiento del Programa Nacional Escuela para Padres, mediante la actualización científica y metodológica, con temas actuales como los riesgos naturales, la violencia intrafamiliar, las adicciones a la televisión, videojuegos, computadoras y celulares;

21) Crear sistemas de “Ciudades Cuidadoras”, dentro del concepto y praxis de educación ciudadana, en el ámbito del currículo oficial: Lengua, Matemática, Estudios Sociales y Ciencias Naturales;

22) Fomento sistemático de la Cultura Física (Educación del Movimiento, Deportes y Recreación). Recuperación de los juegos tradicionales, copias, refranes, amorfinos, canciones y rondas;

23)  Programas de Educación Financiera, con énfasis en emprendimientos personales y familiares, microempresas y cooperativas en el ámbito de la economía popular y solidaria;

24) Apoyar proyectos de periodismo educativo con participación de estudiantes (blogs, murales, videos, audios -podcast-).

25) Incorporar los lenguajes de programación básicos, como ejes transversales del currículo, desde el ciclo inicial hasta el bachillerato.

Decisión política

Una comisión de alto nivel integrada por miembros del Consejo Nacional de Educación (CNE) -representada por los sectores públicos, privados y no gubernamentales- se haría cargo de una veeduría nacional (con asistencia internacional) para realizar un seguimiento de la concreción, tanto de las políticas educativas públicas, como de los programas y proyectos macro (nacional), meso (planteles educativos) y micro (aulas), respaldada con una sólida estrategia de información y comunicación en los medios tradicionales y redes sociales.

La decisión política es clave para inyectar esperanza, pasión por el cambio educativo y confianza en las instituciones que forman el talento humano, para construir juntos -en democracia- una educación innovadora, no convencional. Y también, por supuesto, la actitud de la ciudadanía del Ecuador.

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