11 obras para experimentar con los sentidos

Sentir la experiencia de cruzar una calle. Y se dice sentir, porque no se puede definir de mejor manera la sensación de ser no vidente y tratar de cruzar la calle en una urbe cualquiera.La obra Huevos, de la artista guayaquileña María Grazzia Goya, pone a los visitantes de la IV Bienal de Arte No Visual en la situación de tratar de moverse a través de un espacio urbano basado solo en el oído.Con los ojos vendados, el visitante debe atravesar el cubículo de la obra escuchando gritos, carros pitando y otros sonidos de la calle, esquivando huevos colocados en el piso.Esta muestra, organizada por el Municipio de Guayaquil, reúne 11 trabajos realizados bajo la premisa de poner al visitante en el mundo de los no videntes. Está instalada en la Plaza Rodolfo Baquerizo Moreno.Para lograr el efecto que las obras desean, todos los visitantes deben acercarse a los trabajos con los ojos vendados. De esta rigurosa regla no se escapa nadie. Todos los trabajos fueron escogidos bajo este parámetro, de

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Sentir la experiencia de cruzar una calle. Y se dice sentir, porque no se puede definir de mejor manera la sensación de ser no vidente y tratar de cruzar la calle en una urbe cualquiera.

La obra Huevos, de la artista guayaquileña María Grazzia Goya, pone a los visitantes de la IV Bienal de Arte No Visual en la situación de tratar de moverse a través de un espacio urbano basado solo en el oído.

Con los ojos vendados, el visitante debe atravesar el cubículo de la obra escuchando gritos, carros pitando y otros sonidos de la calle, esquivando huevos colocados en el piso.

Esta muestra, organizada por el Municipio de Guayaquil, reúne 11 trabajos realizados bajo la premisa de poner al visitante en el mundo de los no videntes. Está instalada en la Plaza Rodolfo Baquerizo Moreno.

Para lograr el efecto que las obras desean, todos los visitantes deben acercarse a los trabajos con los ojos vendados. De esta rigurosa regla no se escapa nadie.

Todos los trabajos fueron escogidos bajo este parámetro, de que pueden ser apreciadas sin el sentido de la vista.En Susurro, por ejemplo, unos elementos sencillos como una silla plástica y un libro braille pasarían inadvertidos. El arte está en la ilusión que se crea cuando el visitante entra con los ojos vendados y empieza a tocar el libro y escucha la historia que se narra en ese texto.

El espectador/visitante siente en ese momento lo que es leer en formato braille. Sus autores, Pedro Sánchez, Michael Vera y René Ponce aseguran que esta bienal de arte no visual es una alternativa para generar otro tipo de sensaciones de lo que sería contemplar obras en formatos más tradicionales.

“Se presentaron 26 proyectos, de esos se escogieron 11. Todos bajo la premisa de que deben ser apreciados sin la vista. El tercer ojo, como denominamos la muestra, es una metáfora sobre los no videntes, una reflexión para lograr una mayor sensibilidad hacia ellos”, explica Saidel Brito (38 años, cubano), quien junto a Amalina Bomnin son los curadores de la muestra.

Los artistas participantes vienen de Quito, Cuenca, Ambato y Guayaquil. El jurado que determinará la mejor obra está integrado por un no vidente, un artista y un miembro de la DASE (Dirección de Acción Social y Educación del Municipio).

“Es una sensación que hace que se me despierte todo. La piel se me puso de gallina. Me acordé de los no videntes, imaginaba estar en su lugar y caminar en un espacio tan grande”, decía Verónica Muñoz, una de las asistentes y que recorrió la muestra.

Los trabajos se exhibieron hasta ayer (sábado), además que se proclamará a la obra ganadora.

Por el camino del patalsuelo, de Patricia Rodríguez, es otra de las obras. La artista propone al visitante una vuelta al estado animal. Es un definir lo que nos rodea a través del tacto. El visitante recorre en cuatro patas un sendero hecho de diferentes texturas. Y deja su firma al moldear con plastilina cualquier forma que se pega como recuerdo en la pared del recorrido.

Otra obra, La espera, también juega con el estímulo al sentido del oído. Sentado, literalmente esperando, escucha una vieja novela. Esta exhibición hubo que sentirla, que escucharla. Hubo que tocarla y simplemente dejarse llevar…