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Cultura y gastronomía afroesmeraldeña, en sitios junto al mar

En Mario’s Park hay una piscina temática con dinosaurios y otros elementos jurásicos. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO

En Mario’s Park hay una piscina temática con dinosaurios y otros elementos jurásicos. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO

En Mario’s Park hay una piscina temática con dinosaurios y otros elementos jurásicos. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO

Los emprendimientos basados en la gastronomía afrosmeraldeña cobran protagonismo en la vía Esmeraldas-Tachina-Camarones, donde los turistas tienen un buen pretexto para quedarse: la comida.

Esta vía es clave por el paso de viajeros colombianos que degustan de la comida tradicional de Esmeraldas mientras observan el perfil costanero, el paisaje o los pequeños esteros que cruzan la zona.

Las hosterías y pequeños negocios tienen como ingrediente principal una variedad de platos a base de mariscos y pescado fresco, como pargo rojo, corvina plateada, robalo y atún blanco.

En la parroquia rural de Tachina destaca el restaurante Paso Fino, que promociona el llamado Mofongo Marinero: un platillo hecho con langostino, concha, camarón, langosta, almejas, pata de burro (caracol de mar), pulpo, calamar y pescado, acompañado de una bala de plátano gigante.

Los mariscos que están condimentados en zumo de coco, y especias naturales como la chiyangua. Se preparan con recetas caseras y las manos de mujeres expertas en la culinaria ancestral.

La temporada de Carnaval ha activado la elaboración de platillos típicos. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO

Un poco más adelante, en la misma vía, está otras de las hosteríasrestaurante, justo en la ruta del Spondylus, denominada Pacific Stone. Ahí se preparan chicharrones de pescado, encoca’os y sopas de mariscos.

El tradicional tapa’o de pescado de bagre, que caracteriza a la jerga gastronómica de Esmeraldas, se prepara solo con plantas naturales y verde hartón, cultivado por los habitantes de la zona que vive de la agricultura.

La hostería es conocida por estar junto a la población de Las Piedras, zona de pescadores artesanales. Eso hace que el pescado y los mariscos, como el calamar, camarón y pata de burro (caracol), sean frescos.

A solo cinco minutos de ahí está la hostería Mario’s Park, que ofrece los cebiches de la zona hechos con conchas, ostiones, cangrejo, almejas, pulpo, calamar y pata de burro.

Los comensales pueden disfrutar de las llamadas parrilladas de mariscos o la bandeja de mariscos. “Los emprendedores de estas zona hemos apostado por mantener viva la cultura gastronómica de Esmeraldas”, señala Mario Gutiérrez, propietario de esa hostería.

En ese parador se destaca una pisciana temática con figuras del jurassic park (reptiles gigantes), que están ubicados alrededor de la piscina y muy cerca a la playa de donde se divisa el mar.

El último de los restaurantes, en la misma ruta, con diseño ancestral, se denomina Kamarones y está en la parroquia Camarones. Una de sus especialidades es el arroz marinero y la sopa de mariscos.

Gorky Vaca, miembro de la Cámara Provincial de Turismo y propietario del restaurante Paso Fino, señala que este es un esfuerzo de los emprendedores esmeraldeños para vender la cultura y la gastronomía.

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