
Cruzarse las piernas al sentarse es una práctica común en diversas situaciones, como en la oficina o el transporte público.
Sin embargo, esta postura genera dudas sobre sus posibles efectos en la salud.
Según estudios, aunque no causa várices directamente, mantener esta posición por mucho tiempo puede afectar la circulación sanguínea y provocar molestias.
Al cruzar una pierna sobre la otra, se produce una compresión mecánica de ciertos vasos sanguíneos y tejidos blandos.
Esto puede ralentizar temporalmente el flujo sanguíneo.
Los expertos aclaran que el problema principal no radica en cruzar las piernas ocasionalmente, sino en permanecer inmóvil durante largos periodos.
El sedentarismo es uno de los principales factores asociados con alteraciones circulatorias y molestias musculoesqueléticas.
La Asociación Americana del Corazón AHA indica que cruzar las piernas durante una medición puede elevar la presión sistólica entre 7 y 10 mmHg de forma transitoria.
Este aumento no implica hipertensión ni significa que dicha postura genere la enfermedad.
Sin embargo, puede alterar los resultados de una evaluación médica.
Por ello, la AHA recomienda mantener ambos pies apoyados sobre el suelo y la espalda recta durante la toma de presión arterial para obtener resultados más precisos.
Especialistas citados por Harvard Medical School indican que mantener repetidamente una misma postura puede generar tensiones musculares temporales en la pelvis, caderas y zona lumbar.
Aunque no existen pruebas concluyentes de daños permanentes en la columna, sí pueden surgir molestias o rigidez cuando se combina con jornadas prolongadas de sedentarismo.
En personas con várices, hipertensión o problemas musculoesqueléticos, mantener ambos pies apoyados en el suelo puede ser más favorable para reducir molestias y favorecer la circulación.
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La Clínica Mayo y Harvard Medical School coinciden en que cruzar las piernas no es causa directa de las várices, que suelen desarrollarse por factores hereditarios, hormonales, envejecimiento y deterioro de válvulas venosas.
No hay evidencia que demuestre que adoptar esta postura ocasionalmente provoque insuficiencia venosa crónica.
La Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (Seacv) advierte que cruzar las piernas puede agravar síntomas en personas con predisposición a enfermedades venosas.
La compresión temporal de algunas venas dificulta momentáneamente el retorno sanguíneo hacia el corazón, lo que puede causar sensación de pesadez, hormigueo o hinchazón tras largos periodos manteniendo esta postura.
Con información de El Tiempo