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La comunidad Caluquí usa el bordado para atraer turistas

Mujeres de la comunidad de Caluquí trabajan en el turismo comunitario para sus familias. Foto: Facebook Turismo Indígena Ecuador

Mujeres de la comunidad de Caluquí trabajan en el turismo comunitario para sus familias. Foto: Facebook Turismo Indígena Ecuador

Mujeres de la comunidad de Caluquí, en Imbabura trabajan en el turismo comunitario para sus familias. Fotos: Facebook Turismo Indígena Ecuador

La comunidad de Caluquí se encuentra en la parroquia González Suárez en la provincia de Imbabura. Allí un grupo de 15 mujeres se han apegado al turismo comunitario para apoyar a sus familias. Entre la convivencia, la gastronomía y el bordado, los turistas experimentan la vida rural.

Elvia Espinosa, coordinadora de la comunidad, explica que ella recibía extranjeros en su casa, pero entre las mujeres decidieron trabajar en conjunto para ampliar la oferta de servicios. Además del hospedaje mantienen una oferta de caminatas, paseos por Otavalo, la laguna de Mojanda o Cayambe.

Espinosa ha visto que el bordado atrae a los extranjeros específicamente. Por ello, mantienen la oferta de artículos bordados como manteles, servilletas o blusas.

Para las mujeres el bordado es parte de su vida diaria, está presente en sus actividades en el hogar y cuando se reúnen para coordinar temas de la comunidad. Su destreza la aprenden turistas en clases grupales los jueves. Pero Espinosa señala que con grupos grandes -a partir de 20- se modifican los días de clases.

Las mujeres de Caluquí trabajan con el bordado hasta en reuniones.

Los encajes que trabajan resaltan las flores y la naturaleza, “muestran nuestra identidad cultural”, dice Espinosa. Pues son prendas con las que visten diariamente y usan técnicas que han heredado de sus madres y abuelas.

Espinosa cuenta que el interés por el bordado ha motivado a las mujeres a mejorar sus destrezas y de manera autodidacta se ha logrado pulir los acabados de cada elemento.

El trabajo tiene costos que van desde USD 12 por los caminos de mesa hasta USD 45 por los manteles. Este es un trabajo que toma tiempo, puede tardar de 15 días a tres meses.

En Caluquí también mantienen abierto el servicio de voluntariado en donde los participantes ayudan a la comunidad en los huertos orgánicos, la cocina, los trabajos comunitarios y dictan clases de inglés en la escuela y centro infantil de la zona. Logrando que la comunidad pueda compartir y cruzar conocimientos ancestrales en otra lengua.

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