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La NASA anunció un hallazgo que marca un hito en la exploración espacial: el róver Perseverance encontró posibles indicios de vida antigua en una roca marciana recolectada en el cráter Jezero, en Marte.
Este descubrimiento, publicado en la revista Nature y anunciado este miércoles 10 de septiembre de 2025, revela nódulos minerales que podrían haberse formado mediante procesos químicos relacionados con la vida, un paso crucial para responder si Marte albergó organismos en el pasado.
La roca, bautizada como Cheyava Falls, proviene de un antiguo lecho de río, lo que refuerza la teoría de que el planeta rojo tuvo condiciones habitables hace millones de años.
“Este hallazgo de nuestro increíble róver Perseverance es lo más cerca que hemos estado de descubrir vida antigua en Marte“, declaró Nicola Fox, administradora asociada de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA, durante una conferencia de prensa.
“Es una especie de señal, una especie de señal residual. No es vida en sí misma, y ciertamente podría haber sido de vida antigua. Y eso habría sido algo que existía hace millones de años, nada que esté presente allí”, añadió la doctora.
El róver Perseverance explora el cráter Jezero desde 2021, un sitio elegido por su historia geológica.
Este cráter albergó un lago hace 3 800 millones de años, alimentado por ríos en la zona conocida como Neretva Vallis.
La roca Cheyava Falls, recolectada en 2024, contiene nódulos de arcilla enriquecidos con fosfato de hierro y sulfuro de hierro, compuestos asociados a procesos químicos prebióticos o microbianos.
Estos elementos sugieren que la roca interactuó con agua en condiciones de baja temperatura, un entorno propicio para la vida.
Los científicos, incluido un equipo con participación del Centro de Astrobiología de España, analizaron las muestras con instrumentos como Sherloc y PIXL, que detectaron materia orgánica y reacciones químicas clave.
Sin embargo, los expertos advierten que estos indicios podrían deberse a procesos geológicos no biológicos, lo que requiere estudios más profundos.
El descubrimiento en el afloramiento rocoso Bright Angel destaca por su singularidad. Las imágenes captadas por Perseverance muestran texturas inusuales en la roca, con esférulas rojizas que indican oxidación y presencia de hierro.
Estos nódulos, formados en un entorno de baja temperatura, contienen los elementos necesarios para reacciones químicas que podrían haber dado origen a la vida.
Felipe Gómez, investigador del Centro de Astrobiología, explicó que estas condiciones son compatibles con procesos que sustentan la vida en la Tierra.
A pesar del entusiasmo, la NASA subraya que confirmar si estos indicios provienen de vida microbiana requiere análisis detallados. Esto implica traer las muestras a la Tierra, una tarea que enfrenta obstáculos debido a recortes presupuestarios propuestos por el gobierno estadounidense.
La misión para traer las muestras a la Tierra enfrenta incertidumbre. La NASA contempla dos opciones: un aterrizador para recuperar las muestras y enviarlas en una nave de la Agencia Espacial Europea o una misión tripulada de SpaceX.
La decisión final se tomará a finales de 2026.
El hallazgo de Cheyava Falls refuerza la hipótesis de que Marte tuvo condiciones habitables hace miles de millones de años, cuando el planeta y la Tierra compartían características similares.
Aunque la atmósfera marciana se desvaneció, dejando un desierto, los ríos y lagos de Neretva Vallis pudieron albergar procesos químicos que son la base de la vida.
La comunidad científica espera que el análisis de estas muestras revele más sobre el pasado de Marte. Mientras tanto, el róver Perseverance continúa su búsqueda en el cráter Jezero, recolectando datos que podrían redefinir nuestra comprensión del cosmos.
Con información de EFE.