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La empresa aeroespacial Blue Origin sufrió un nuevo revés en su carrera por competir con SpaceX. Un cohete New Glenn explotó la noche del jueves 29 de mayo de 2026 durante una prueba en una plataforma de lanzamiento en Cabo Cañaveral, Florida, Estados Unidos. El incidente ocurrió mientras la compañía realizaba un encendido estático o ‘hot fire test’, una maniobra previa a un futuro lanzamiento orbital.
La explosión no dejó personas heridas. Blue Origin evacuó al personal antes de la prueba y confirmó que todos los trabajadores permanecen a salvo. El fundador de la compañía, Jeff Bezos, ratificó la información a través de su cuenta en la red social X. “Todo el personal está contabilizado y a salvo”, escribió el empresario estadounidense tras el incidente.
Jeff Bezos admitió que fue un “día muy duro”. Señaló que todavía es temprano para determinar qué provocó el estallido del cohete. Sin embargo, aseguró que la empresa ya inició las investigaciones para encontrar la causa del accidente y avanzar en la recuperación de la nave afectada.
“Día muy duro, pero reconstruiremos lo que necesite ser reconstruido y volveremos a volar. Vale la pena”, expresó Bezos en X.
El cohete destruido formaba parte del programa New Glenn, un proyecto que Blue Origin desarrolla desde hace casi una década. La empresa busca posicionarse en el mercado de lanzamientos pesados, un sector dominado actualmente por SpaceX, la compañía de Elon Musk. Los vehículos Falcon y Starship lideran hoy las misiones comerciales y gubernamentales en Estados Unidos.
NASA colaborará en la investigación. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, informó que la agencia espacial estadounidense trabajará junto con Blue Origin para esclarecer lo ocurrido. También adelantó que evaluarán el posible impacto del accidente en futuras misiones espaciales.
“Trabajaremos con nuestros socios para apoyar una investigación exhaustiva de esta anomalía, evaluar el impacto en las misiones a corto plazo y volver a lanzar cohetes”, señaló Isaacman en X. La NASA además analizará si el incidente afecta al programa Artemis y al proyecto que busca instalar una futura base lunar.
Isaacman reconoció la complejidad de este tipo de operaciones espaciales. Según dijo, “los vuelos espaciales no perdonan errores y desarrollar una nueva capacidad de lanzamiento de carga pesada es extraordinariamente difícil”.
El accidente ocurre pocas semanas después de otro problema para Blue Origin. Durante un lanzamiento comercial de New Glenn, un fallo en uno de los motores dejó un satélite en una órbita incorrecta. Ese incidente motivó una investigación de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA).