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Una reciente expedición científica en las Islas Galápagos permitió a expertos registrar seis nuevos individuos de iguana rosada (conolophus marthae).
Es una especie endémica en peligro crítico según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Este avance se logró durante una misión en el volcán Wolf, al norte de la isla Isabela, único hábitat natural de esta especie en todo el mundo.
La investigación fue liderada por guardaparques de la Dirección del Parque Nacional Galápagos y expertos de Galápagos Conservancy, dentro del marco del Plan de Conservación y Manejo de la Iguana Rosada 2022–2027.
La misión se enfocó en registrar la población activa, recolectar datos sobre comportamiento y salud, y aplicar tecnologías de monitoreo satelital y ambiental.
El volcán Wolf en Galápagos, uno de los ecosistemas volcánicos más remotos y frágiles del planeta, es el único sitio donde habita la iguana rosada del archipiélago ecuatoriano.
Está situado en la isla Isabela, la más grande de las islas Galápagos. Este volcán alberga condiciones extremas que han permitido la evolución de especies únicas, como la conolophus marthae, descubierta oficialmente en 2009.
Durante la expedición, los investigadores registraron una población actual de 69 individuos: 53 machos, 15 hembras y un juvenil.
No se encontraron neonatos, lo que podría explicarse por el corto tiempo disponible para la búsqueda y la dificultad de detectar crías en el terreno volcánico.
Por primera vez en este tipo de exploraciones, se empleó tecnología de geolocalización avanzada.
Se instalaron dispositivos de GPS y telemetría en seis iguanas rosadas, con el fin de estudiar sus movimientos, interacciones y zonas de alimentación.
Este monitoreo permite entender mejor el comportamiento espacial y las amenazas externas que enfrenta la especie.
Además, se colocaron cámaras trampa en puntos estratégicos del volcán y se recolectaron muestras biológicas tanto de iguanas como de la vegetación circundante.
Estos datos permitirán realizar estudios isotópicos para identificar detalles específicos sobre la dieta de la iguana rosada y los recursos alimenticios disponibles en su hábitat volcánico.
Una de las mayores amenazas para la biodiversidad de Galápagos es la presencia de especies introducidas, como los gatos ferales.
Estos animales representan un grave peligro para las iguanas rosadas, especialmente para crías y juveniles.
Sin embargo, durante la reciente expedición se observó una disminución de rastros de felinos invasores, lo que sugiere un impacto positivo de las estrategias de control implementadas.
El monitoreo constante y la aplicación de programas de erradicación selectiva han sido fundamentales para reducir el riesgo que representan estos depredadores en el ecosistema del volcán Wolf.
Este resultado alimenta la esperanza de que los esfuerzos humanos puedan mitigar las amenazas sobre esta especie endémica de Ecuador.
Un fenómeno observado con interés por los científicos fue la variabilidad cromática de la iguana rosada, cuyos tonos van desde un rosado intenso hasta colores más pálidos.
Esta diferencia en tonalidades podría estar relacionada con la edad, el estado reproductivo o incluso con procesos adaptativos al entorno volcánico extremo de su hábitat.
Aunque aún no se cuenta con una explicación científica concluyente, se ha establecido que esta variabilidad podría ofrecer información clave sobre la biología, ecología y evolución de la especie.
Los estudios continúan con el objetivo de descifrar cómo estos cambios de color pueden incidir en su supervivencia y reproducción.