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Unos 8 minutos después del despegue, la misión Artemis 2 alcanzará el vacío del espacio.
En ese instante, la nave Orion y sus cuatro tripulantes iniciarán un desafío de 10 días que pondrá a prueba la resistencia humana.
Los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto a Jeremy Hansen, viajan hacia lo desconocido.
Este vuelo no es un simple paseo, sino una validación extrema de cada sistema de soporte vital.
Tras separarse del cohete, la tripulación tendrá apenas 23 horas para verificar que Orion sea habitable.
La NASA ha programado pruebas rigurosas en el dispensador de agua potable y el sistema de eliminación de dióxido de carbono.
¿Funcionará todo a miles de kilómetros de casa? Durante el primer día, los astronautas practicarán maniobras de proximidad usando la etapa del cohete como objetivo, simulando futuros acoplamientos espaciales.
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El segundo día será decisivo cuando el motor principal ejecute la inyección translunar.
Según explica la NASA, este encendido impulsará a Artemis 2 en una trayectoria de regreso libre, asegurando el retorno a la Tierra.
En la tercera jornada, los astronautas realizarán ejercicios físicos para combatir la ingravidez.
También ensayarán procedimientos de reanimación cardiopulmonar en el espacio, preparándose para cualquier emergencia médica durante el trayecto.
Durante el cuarto y quinto día, la tripulación ajustará su rumbo y entrará en la esfera de influencia lunar.
La NASA detalla que los astronautas probarán sus trajes de supervivencia, diseñados para mantenerlos vivos si la nave pierde presión.
El día de vuelo seis marcará un hito cuando Artemis 2 llegue al punto más cercano a la superficie lunar.
Los tripulantes viajarán sobre el misterioso lado lejano del satélite natural, capturando imágenes de cráteres nunca vistos por el ojo humano.
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Durante el octavo día, la tripulación construirá un refugio improvisado dentro de la nave.
Esta prueba de la NASA busca proteger a los astronautas ante posibles erupciones solares masivas en el espacio profundo.
Al noveno día, evaluarán su capacidad de pilotaje manual para orientar la cápsula.
Estas maniobras son fundamentales para combatir la intolerancia ortostática y asegurar que sus cuerpos resistan el regreso a la gravedad terrestre.
El regreso será una prueba de fuego, pues el día 10 la cápsula enfrentará el calor de la atmósfera.
La NASA estima que el escudo térmico soportará temperaturas de hasta 1 650 grados Celsius durante el reingreso.
Una serie de paracaídas deberá frenar la caída de la nave antes de tocar las aguas del océano Pacífico.
Solo entonces, tras un amerizaje perfecto, el mundo podrá celebrar el éxito de este capítulo histórico.