¿Qué hizo China en la cara oculta de la Luna antes de Artemis 2 y por qué no es lo mismo?

China llegó a la “cara oculta” de la Luna dos veces antes que Artemis 2, pero con una diferencia

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China se convirtió en el primer país en posar una sonda en la “cara oculta” de la Luna y, más tarde, en traer muestras de ese misterioso terreno a la Tierra.

No fue un viaje aislado sino dos grandes logros: la primera llegada en 2019 y la primera recuperación de rocas en 2024, ambos verificados y reconocidos por la comunidad científica internacional.

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La “cara oculta” (o lado lejano) de la Luna es la que nunca se ve desde la Tierra por la sincronización de su rotación con la órbita alrededor de nuestro planeta.

Durante décadas, solo satélites habían observado esa zona, sin que ningún artefacto lograra tocarla o moverse por su superficie.

Chang’e‑4: la primera misión en la cara oculta (2019)

El 3 de enero de 2019, la sonda china Chang’e‑4 se posó en la superficie lunar en el cráter Von Kármán, parte de la inmensa cuenca Aitken en el polo sur.

Esta fue la primera vez en la historia que un vehículo de otro país aterrizaría en esa zona, rompiendo una barrera tecnológica.

La sonda, compuesta por un módulo de aterrizaje y un rover llamado Yutu‑2, comenzó a recorrer el terreno lunar, enviando datos sobre geología, radiación y experimentos biológicos, como la germinación de semillas en un mini‑laboratorio.

La zona elegida, el Polo Sur‑Aitken, es una de las regiones más antiguas de la Luna, con importancia para entender el origen y evolución del satélite, señala una publicación online de DW.

Este viaje fue posible gracias a un satélite de comunicaciones que se posicionó entre la Tierra y la cara oculta, permitiendo transmitir datos en tiempo real, algo que antes era imposible.

Chang’e‑6: la primera misión que trajo muestras de la cara oculta (2024)

En 2024, la misión Chang’e‑6 se convirtió en la primera que trajo rocas de la cara oculta de la Luna a la Tierra, dice un artículo publicado por la BBC.

Tras más de 50 días de viaje, la cápsula de la sonda descendió en la Mongolia Interior, depositando muestras de regolito (polvo y rocas) de la cuenca Aitken.

Estas rocas ofrecen datos esenciales sobre la composición química y la historia geológica de esa zona, permitiendo determinar la edad de la superficie y la formación de cráteres y volcanes antiguos.

Los científicos internacionales analizaron estas muestras junto con las de misiones anteriores para comprender mejor el sistema Tierra‑Luna.

La misión Chang’e‑6 usó un orbitador, un módulo de descenso y un rover, que recogió muestras y las transportó a la cápsula de retorno.

La sonda superó los desafíos de la baja gravedad lunar y los cambios de temperatura extrema, demostrando el avance tecnológico de la China en vehículos espaciales autónomos.

¿Qué diferencia esto del viaje de Artemis 2 en 2026?

Artemis 2, la misión de la NASA lanzada en abril de 2026, tiene un objetivo diferente: llevar a cuatro astronautas a una órbita que rodea la Luna y regresar a la Tierra sin alunizar.

La cápsula Orion, cargada en el cohete Space Launch System (SLS), volará 10 días, incluyendo una órbita alrededor de la cara oculta lunar, pero no se posará en su superficie.

El hito de Artemis 2 es el regreso de humanos a la Luna después de 50 años, con tecnología moderna de computación, trajes de presión naranja y sistemas de soporte vital avanzados.

La misión busca probar la seguridad de la nave y preparar la futura Artemis 3, que sí alunizará en la cara visible.

Mientras China exploró y trajo muestras físicas de la cara oculta con sondas no tripuladas, la NASA está revisando la seguridad de su reapertura a la órbita lunar con la presencia humana.

Ambos viajes representan la próxima generación de exploración, pero con enfoques distintos: robotizado y científico en China, tripulado y de prueba en Estados Unidos.