
La inteligencia artificial, como ChatGPT, se consolidó como una herramienta de consulta cotidiana y un asistente disponible en todo momento.
A través de dispositivos móviles y computadoras, las personas acceden a diversas aplicaciones inteligentes para resolver tareas diarias.
En este escenario, un nuevo desafío viral se popularizó en redes sociales: los usuarios preguntan a ChatGPT cómo ‘percibe’ la IA a la persona que la utiliza.
La consigna del ‘trend’ es directa gracias al ‘prompt’: “Quiero que generes una imagen de cómo te traté todo este tiempo, sé honesto”.
Al enviar esta instrucción, el sistema ofrece resultados visuales que varían según el historial de conversación de cada cuenta.
Para muchos, las respuestas generaron sorpresa e incluso incomodidad, según reporta el portal tecnológico Iproup.
Las imágenes creadas por ChatGPT dependen estrictamente de la interacción previa.
Mientras algunos recibieron escenas cálidas y agradables, otros visualizaron composiciones caóticas y desordenadas, en las que la IA aparece como triste o enojada.
Muchos interpretaron estos gráficos como una lectura simbólica de su forma de comunicarse con la tecnología.
Aunque el modelo no siente ni guarda rencor, el medio Iproup explica que el sistema analiza patrones de interacción.
Entre estos se encuentran los pedidos repetitivos, el tono imperativo, la falta de contexto o, por el contrario, los tratos respetuosos.
Por primera vez, el interés no radica en lo que la herramienta hace, sino en la percepción del vínculo digital.
Pese al impacto visual del desafío, los expertos aclaran el funcionamiento técnico detrás de la pantalla.
Nelson Vera docente de sistemas de la Información de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), explica que las inteligencias artificiales conversacionales operan como sistemas que analizan y generan texto, mas no como personas que comprenden emociones.
Según el académico, el sistema identifica patrones en las palabras y genera la respuesta que estadísticamente mejor se ajusta a lo solicitado.
En este sentido, Vera enfatiza que ChatGPT, u otras IAs, no responde mejor por ser tratado con amabilidad ni peor por un tono brusco.
La eficiencia del resultado depende de que la instrucción sea clara, completa y esté bien formulada.
Cuando el mensaje es vago, la máquina recurre a respuestas generales por falta de datos precisos.
No te pierdas de leer: Ser amable con ChatGPT tiene sus beneficios
La idea de que un chatbot pueda sentir agrado o rechazo es descartada por los especialistas.
Hernán Yaguana Romero, PhD. Director de la TS en Creación Audiovisual Digital – TEC- UTPL y especialista en Inteligencia Artificial, área de Explicabilidad XIA, afirma que no es correcto atribuir emociones a estos modelos.
Estos procesan lenguaje escrito e identifican patrones basados en su entrenamiento con grandes volúmenes de datos.
Yaguana Romero señala que si un usuario es hostil, el modelo podría limitar su respuesta por seguridad, pero no por una reacción emocional.
El experto añade que los mensajes corteses suelen obtener mejores resultados porque, funcionalmente, están mejor estructurados y delimitan con claridad los objetivos.
Te puede interesar: El costo oculto de la cortesía con Chat GPT y la inteligencia artificial
Para mejorar la calidad de las respuestas en ChatGPT, u otra IA, la clave reside en la redacción de los ‘prompts’.
Yaguana Romero recomienda asignar un rol específico a la IA, definir el contexto, el objetivo y las restricciones de formato o tono.
Finalmente, Vera recuerda que el usuario tiene el control sobre el resultado al reducir la ambigüedad.
Al comprender que la IA no adivina ni recuerda información fuera del chat activo, la calidad del servicio mejora.
La naturalización de este vínculo demuestra que cualquier inteligencia artificial es hoy un interlocutor frecuente con el que la sociedad interactúa constantemente.
