
El sábado 25 de julio de 2026, cuando las luces se enciendan en la Plaza de Toros Quito, Atrato River volverá a cantar canciones que llevan décadas acompañando historias de amor, despedidas y familia.
Pero antes de subir al escenario de ‘Salsa para el Alma 3‘, el compositor colombiano decidió mirar hacia atrás.
Lo hizo durante una entrevista con EL COMERCIO, realizada este 23 de julio en Quito, donde recordó el lugar donde todo comenzó.
No fue un estudio de grabación. Ni un gran teatro. Fue la orilla del río Atrato, en el departamento colombiano del Chocó.
Después de salir de la iglesia, el pequeño Jorge caminaba hasta el malecón de Quibdó.
Allí se sentaba durante horas a escuchar el agua correr.
Ese paisaje terminó inspirando el nombre de Atrato River.
Treinta años después, ese homenaje sigue vivo en cada concierto.
“Fue una fuente de inspiración para muchos compositores del Chocó. Queríamos rendirle homenaje”, contó.
Pero antes del río hubo otra inspiración.
Jorge Leo asegura que su primera escuela musical fue su madre.
Ella era cantadora del Pacífico colombiano, una tradición en la que las mujeres interpretan arrullos durante velorios y ceremonias para despedir a quienes parten.
Cuando era niño, ella lo llevaba consigo.
Mientras los adultos cantaban, él permanecía sentado sobre sus piernas escuchando cada verso.
Aquellas voces, recuerda, no solo hablaban de la muerte.
También hablaban de la vida, del amor y de la memoria.
Con el paso del tiempo entendió que esas reuniones marcaron su forma de escribir.
“Escuchaba y escuchaba. Esa fue mi primera etapa”, contó durante la entrevista.
Antes de grabar una sola canción escribió siete títulos en una vieja puerta de madera.
Era la lista de los éxitos que soñaba componer.
Con el paso de los años todos terminaron convirtiéndose en realidad.
Canción a una madre, Quinceañera, Amor tormentoso, Cómo te extraño y Contigo lo tengo todo forman parte de ese grupo.
“Me prometí que solo iba a dedicarme a producir éxitos”, recordó.
Su primera canción nació por un ataque de celos.
Mientras ensayaba con su grupo, varias jóvenes se acercaban a conversar con los músicos.
Su novia creyó que había algo más.
Él intentó explicarle que solo eran amigas.
Después convirtió esa conversación en una canción.
Así nació Contigo lo tengo todo.
Todas esas composiciones volverán a escucharse este sábado en Quito.
Leo adelantó que el repertorio incluirá Canción a una madre, Quinceañera, Cómo te extraño, Amor tormentoso y Contigo lo tengo todo, además de otros éxitos que marcaron la historia de Atrato River.
El espectáculo reunirá también a Guayacán, Grupo Galé, Suprema Corte y Pablo Plaza.
Según el cantante, el escenario será de 360 grados para acercar aún más a los artistas con el público.
El músico confesó que cada visita al país tiene un significado especial.
“Hemos tenido una acogida tan fabulosa que cuando me hablan de Ecuador digo: es mi segundo país”, aseguró.
Incluso recordó conciertos anteriores en Quito y destacó el cariño que siempre ha recibido.
Para él, el mejor momento de un show llega cuando el público canta cada palabra.
“Una canción es como una novela de cuatro minutos. Cuando la gente la canta significa que ya la vivió”, dijo.
Durante la entrevista también celebró iniciativas como Salsa para la Calle, donde cientos de personas se reúnen para bailar en barrios tradicionales de Quito.
A su juicio, son la prueba de que el género sigue más vivo que nunca.
“La salsa siempre va a estar ahí. Una orquesta en vivo transmite algo que no se puede explicar. Hay que sentirlo”, afirmó.
Además del concierto, Leo confirmó que Atrato River trabaja en un nuevo álbum.
Llegará acompañado de videoclips y colaboraciones internacionales.
Sin embargo, antes de presentar esa nueva etapa, quiere reencontrarse con el público ecuatoriano.
“Espero que este 25 de julio canten con nosotros. Eso es lo más lindo que puede vivir un compositor”, concluyó.