Un cóndor andino sorprende en la costa de Esmeraldas: ¿de dónde llegó? Hay una hipótesis

El ejemplar es una hembra subadulta, próxima a la edad adulta.

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El avistamiento de un cóndor andino en Galera, parroquia del cantón Muisne, Esmeraldas, abrió una pregunta poco habitual: ¿cómo llegó esta ave emblemática de los Andes hasta la costa ecuatoriana?

Para Sebastián Kohn, investigador y presidente de la Fundación Cóndor Andino, la presencia del ejemplar podría tener relación con una población de cóndores que habita en el norte de Perú.

El Ministerio de Ambiente y Energía informó el 21 de agosto de 2026 que mantiene acciones de monitoreo y seguimiento del animal. La entidad pidió a pescadores, comunidades y visitantes no acercarse, perseguirlo, alimentarlo ni intentar capturarlo.

Cóndor en Esmeraldas: una presencia poco común en Ecuador

Kohn explicó que no es habitual encontrar cóndores en la costa ecuatoriana. En Perú, en cambio, existe una población estable en la península de Illescas, un área protegida ubicada frente al mar.

El investigador considera que el ejemplar observado en Galera podría pertenecer a esa población. Una de las hipótesis apunta a que las condiciones climáticas actuales, asociadas al fenómeno de El Niño, pudieron favorecer su desplazamiento hacia Ecuador.

En los últimos meses, además, se han registrado en Ecuador avistamientos de especies que suelen habitar las costas peruanas, un fenómeno que refuerza esta posibilidad.

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La hembra lleva casi un mes en la zona

El ejemplar es una hembra subadulta, próxima a la edad adulta. Un equipo de la Fundación Cóndor Andino acudió a la zona a pedido del Ministerio de Ambiente y pudo constatar que el ave vuela y se mantiene activa. Un avistamiento previo, registrado a finales de julio por un habitante de la zona, ya había confirmado su presencia.

Su plumaje no presenta las mejores condiciones y, durante la observación del equipo, tenía el buche vacío, lo que indica que no había ingerido alimento poco antes. Sin embargo, Kohn considera que el cóndor ha encontrado comida en el sector.

El ave podría aprovechar carroñas que también buscan los gallinazos de cabeza roja y cabeza negra. Por su tamaño, cuando aparece un cóndor ante una fuente de alimento, los gallinazos suelen desplazarse. La competencia por comida no implica necesariamente una pelea entre las especies.

¿El cóndor de Esmeraldas llegó desde Perú?

Por ahora no existe certeza sobre el origen del ejemplar. La Fundación Cóndor Andino recomendó al Ministerio mantener el seguimiento y evaluar una posible captura para comprobar su estado de salud.

También plantea la toma de una muestra genética. Ese análisis permitiría determinar si el animal pertenece a la población ecuatoriana o a la de Perú.

Kohn considera que esta información resulta clave porque los cóndores ecuatorianos mantienen un aislamiento genético respecto de las poblaciones de Perú y Colombia.

Aunque se trata de la misma especie, las poblaciones viven en ambientes muy distintos. Los cóndores de Illescas habitan una zona desértica junto al mar, mientras los ecuatorianos ocupan principalmente ecosistemas andinos.

El principal riesgo es que alguien le haga daño

El mayor peligro para el cóndor en Galera no estaría en otros animales, sino en las personas. Su gran tamaño y su presencia inusual han generado sorpresa entre los habitantes.

Por eso, la Fundación Cóndor Andino recomendó reforzar la educación ambiental en las comunidades. El ave no representa una amenaza para las personas, niños ni animales domésticos. Es un carroñero que busca alimento, al igual que los gallinazos.

El Ministerio también pidió mantener una distancia segura y reportar de inmediato su ubicación a través de sus canales oficiales.

Ecuador tiene una población de apenas unos 150 cóndores

El último censo nacional, realizado en 2018 por el Ministerio de Ambiente, organizaciones de la sociedad civil y gobiernos autónomos descentralizados, contabilizó una población mínima de 150 cóndores en Ecuador.

Desde entonces, según Kohn, se conoce la muerte de más de 20 ejemplares por distintas causas. Entre las principales amenazas está el envenenamiento de carroñas que se utiliza para controlar perros ferales o domésticos que atacan ganado en comunidades andinas.

A esto se suman las electrocuciones y los disparos.

Para el investigador, cada ejemplar resulta fundamental para una población que permanece aislada. Por eso, el cóndor que ahora sobrevuela la costa de Esmeraldas no solo representa un avistamiento inusual: también constituye una oportunidad para conocer más sobre los movimientos y conexiones de una especie que enfrenta una población reducida en Ecuador.