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“No queremos empresas en nuestras tierras, queremos vida”, dice a EFE Elsa Cerda, una guerrera de Yuturi Warmi, la primera guardia indígena liderada por mujeres en Ecuador. Este domingo 9 de noviembre desembarcó en Belém, Brasil. Lo hizo después de casi un mes de travesía en la embarcación amazónica Yaku Mama.
Vestida de rojo de pies a cabeza llegó esta líder amazónica de Ecuador y de nacionalidad kichwa. Ella representa las voces indígenas que exigen reconocimiento real en la Cumbre Climática de la ONU (COP30). Este encuentro ambiental empieza este lunes en la ciudad amazónica brasileña.
Su mirada serena contrasta con la fuerza de sus palabras. Denuncia la destrucción de la selva por la minería. “En Ecuador hay mucha minería ilegal; en Perú igual, y la misma situación amenaza a Colombia”, dice. Añade que esas invasiones destruyen la identidad de los pueblos y vulneran sus derechos.
El Yaku Mama llegó este domingo a la capital del estado de Pará. Recorrió más de 3 000 km por vía fluvial desde Coca, Ecuador.
La travesía incluyó los municipios amazónicos de Nuevo Rocafuerte en Ecuador; Iquitos en Perú; Leticia en Colombia; y Manaos y Santarém en Brasil.
Para Elsa Cerda, ese grito de resistencia de los pueblos originarios va más allá de las palabras. “Es poder, es fuerza”, afirma. Para su género, significa “vivir siendo mujer de tierra y sol”.
“Somos las que cuidamos las chacras, las que defendemos el territorio. No queremos empresas en nuestras tierras, queremos vida”, insiste.
Los pedidos de esta guerrera y de más de 60 líderes y representantes de América Latina e Indonesia que llegaron en el barco son iguales. Exigen soluciones a la crisis climática deben surgir de los pueblos indígenas y de las comunidades tradicionales. Son ellos quienes cuidan los bosques, la naturaleza y la biodiversidad del planeta.
Entre sus principales demandas para la COP30, los pueblos indígenas exigen poner fin a la extracción de combustibles fósiles en la Amazonía. También reconocer los derechos territoriales de los pueblos ancestrales como estrategia climática efectiva y garantizar financiamiento directo para quienes mantienen las selvas en pie.
Además del barco Yaku Mama, cientos de líderes y representantes indígenas de diferentes regiones del planeta ya llegaron a Belém para participar en la cita climática global.
La Universidad Federal de Pará albergará en sus sedes a unos 3.000 representantes de pueblos originarios durante el encuentro, que se ha denominado “la Aldea COP”.
Miller Gómez, coordinador del movimiento colombiano Gobierno Mayor, explica que en esa aldea cientos de indígenas de todo el mundo se reúnen para debatir propuestas y coordinar acciones.
El ambiente refleja la diversidad y urgencia de las demandas. “Llegan ancianos, niños, familias enteras. Algunos a pie, otros en barco. Es una movilización global por la justicia climática”, dice Gómez.
“Hasta anoche había unas 300 personas. Hoy se espera la llegada de entre 1.300 y 1.500 más”, añade. Señala que el espacio resulta pequeño para tanta gente.
Algunas personas, incluso madres con sus hijos en la espalda, optaron por regresar, como pudo constatar EFE, que presenció la llegada de decenas de indígenas en autobuses.