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El actor ecuatoriano Sebastián Moncayo interpreta a Ernesto Figueras, un alto ejecutivo de televisión en la serie ‘Chespirito: sin querer queriendo‘, de Max. Su personaje fue clave en la carrera del fallecido comediante.
Habló en entrevista con EL COMERCIO de la buena química con el elenco, del reto de dar vida a un personaje poderoso y de la posibilidad de una segunda temporada. Además, dice que este jueves 10 de julio, habrá una sorpresa con uno de los miembros originales del elenco de los programas de Chespirito. Ese día se estrenará el sexto capítulo de la serie.
Al postularme, no pienso en mi nacionalidad, sino como actor. Esta serie ha roto fronteras. Llevo 35 años viviendo en México y mi acento ya está adaptado. No pensé nunca que no me darían el papel por no ser mexicano.
Creo que quien se queda con el papel es quien mejor interpreta al personaje, sin importar su origen. En el reparto está Paulina Dávila, que es colombiana, y hace un personaje mexicano con gran control del acento. Es admirable.
El elenco es maravilloso. Tengo compañeros de escuela en el proyecto: Eugenio Bartilotti (señor Barriga), Arturo Barba (Girafales) y Pablo Cruz (Chespirito) son excelentes. Paola, como la Chilindrina, también es espectacular.
Tenemos un grupo de chat donde compartimos todo. Con Jamaica, que hace de mi asistente, he formado una gran amistad. Hay muy buena camaradería entre todos.
Mi personaje está inspirado en un ejecutivo real, pero se construyó con libertad creativa.
Quise alejarme de estereotipos y crear un personaje auténtico. Lo construí junto al equipo y a Roberto Gómez Fernández, hijo de Chespirito.
Sí, era fan de El Chavo del 8 y Chespirito. Tengo 51 años, y en ese entonces nos reuníamos en la sala de la casa a ver el programa en familia.
Mi papá tenía cuatro controles remotos: nosotros, los cuatro hijos. Subíamos el volumen y teníamos esa “hora del Chavo” que era increíble.
Sí, sí. En la escuela tuvimos la suerte de que nos dirigiera en una presentación para una fundación.
Tuve estrecha comunicación con él. Fue una experiencia maravillosa.
Me encantaba el señor Girafales. También el Chavo y Kiko.
Fue un show muy balanceado. Cada personaje tenía su momento, su gracia, su fan base. Esa es una de las genialidades de Roberto Gómez Bolaños.
No. No sé exactamente en qué fechas vino, pero yo llegué a México el 26 de agosto de 1990, así que no creo haber estado en alguna de sus visitas.
Te voy a contar algo muy bonito: la mayoría de los que siguen vivos del elenco original están muy involucrados en la producción.
En el capítulo 6, que se estrena este jueves, habrá una sorpresa que, para mí, fue un verdadero regalo de la vida. No te la voy a spoilear, por supuesto, pero ya verás a qué me refiero.
Sí, la serie es un producto muy cuidado. En realidad se pensó para 20 capítulos, pero se hicieron ocho.
Esos ocho capítulos resumen la esencia de lo que querían transmitir Roberto Gómez Fernández y Paulina Gómez Fernández, hijos de Chespirito.
Desde que leí los libretos, me parecieron perfectos: bien estructurados, con explosión, desenlace y cierre. La calidad es altísima, y se han superado todas las expectativas.
Sí, tal vez en la forma en la que veo mi trabajo. Antes me enfocaba solo en actuar y en construir mi personaje.
Pero este proyecto me conectó con otros aspectos de la producción. Me ha hecho ver que ser parte del éxito de la serie va más allá de actuar.
Ahora también promuevo al personaje, a la serie, a mí mismo. Me veo como parte de un todo.
Y probablemente, de ahora en adelante, enfrente mis trabajos de una manera distinta.
Ahora estoy enfocado en la promoción de Chespirito y en lo que la serie pueda generar. Hay proyectos, claro.
Estoy vinculado con Televisa y con otra plataforma —que no voy a mencionar aún porque estamos promocionando Max. Desde mi debut en 2000 hasta hoy, siempre he estado estrenando cosas, y eso no va a cambiar.
Estoy seguro de que Don Figueras dejará secuelas interesantes.
Hay un proyecto de serie basado en una producción estadounidense muy exitosa que se adaptará al español.
Serían unos 18 capítulos. También sigo trabajando en los unitarios de Televisa, como ‘Lo que callamos las mujeres’ o ‘Cada quien su santo’, ‘Lo que dice el dicho’.
Entre Televisa y TV Azteca he hecho más de 200 programas unitarios. Estoy activo todo el tiempo.
Solo puedo que la serie se escribió originalmente para 20 capítulos y solo salieron ocho. Hay mucho más que contar.
Eso sí, no tengo idea. Hasta ahora no nos han informado sobre los tiempos. Ojalá suceda. Y si sucede, ya nos avisarán con tiempo. No sé cómo ni de qué forma suceda.
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