Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
Miles de personas ya cargaron su foto en ChatGPT esta semana para verse con hombreras, rulos voluminosos y ese filtro nostálgico de cámara analógica que caracteriza al nuevo trend de los años 80.
Parece un juego inofensivo de un par de minutos. Pero detrás de cada retrato hay una pregunta que casi nadie se hace: ¿qué pasa con esa foto después?
Expertos en ciberseguridad coinciden en que el riesgo más serio tiene un nombre técnico: datos biométricos.
A diferencia de una contraseña, tu rostro no se puede “resetear” si termina en las manos equivocadas, según explicó Noticias Caracol.
Cada selfie que subes a una IA generativa entrega información única e irrepetible sobre tu identidad física.
Según detalló La Nación citando directamente a ChatGPT, al subir tu foto o datos personales como nombre, edad o ubicación, “estás permitiendo que la plataforma los almacene y, en algunos casos, los use para otros fines, como publicidad o entrenamiento de IA”.
El abogado español Eduard Blasi, especializado en protección de datos, lo resumió de forma más directa a OK Diario: “Le estamos facilitando a la plataforma una mayor capacidad de aprovechamiento”.
Blasi también advirtió sobre uno de los escenarios más delicados.
Si una imagen personal termina siendo usada para entrenar un modelo de inteligencia artificial, esa misma tecnología de reconocimiento facial —cada vez más sofisticada— podría eventualmente utilizarse para crear una suplantación de identidad, según OK Diario.
El medio Que.es identificó otro problema, menos evidente pero igual de real: muchas personas no se limitan a subir una foto, sino que además detallan su profesión, su ciudad, sus gustos o hasta información de su trabajo para lograr un resultado “más preciso”.
Ese conjunto de datos, sumado a la imagen, permite construir un perfil mucho más completo y vulnerable de lo que parece a simple vista.
Una experta en ciberseguridad citada por Noticias Caracol fue clara sobre el hábito que more expone a los usuarios: “Nos registramos, pero no leemos los términos y condiciones ni configuramos las opciones de privacidad. Luego vienen las consecuencias, de que usen nuestra información sin haber dado la autorización”.