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El esfuerzo y el trabajo realizado en Latacunga y Ambato llegó hasta Beijing (China) y se convirtió en medallas. Así fue como Tomás Cobeña y Dennis Hidalgo pusieron a Ecuador en el podio del RoboChallenge 2025.
El RoboChallenge es uno de los torneos de robótica más importantes del planeta. Cada año, dentro de la Conferencia Mundial de Robótica en Beijing, convoca a equipos de más de 40 países para poner a prueba sus diseños en disciplinas que mezclan ciencia, innovación y espectáculo.
Las competencias incluyen modalidades autónomas y de control remoto, desde velocistas y seguidores de línea hasta el imponente combate de sumo de robots.
La robótica de competencia no es un simple juego de estudiantes: es un campo donde se ensayan tecnologías y mecánica avanzada. Asimismo se preparan estrategias de alto nivel que luego nutren industrias como la manufactura, la logística o la defensa.
Para un país como Ecuador, figurar en este escenario significa demostrar que existe talento capaz de competir contra universidades y centros de investigación con mayores presupuestos.
En el RoboChallenge 2025 (15 al 17 de agosto), el equipo ecuatoriano obtuvo:
Un balance de cuatro medallas que confirma su constancia y disciplina de equipo.
Uno de los principales desafíos fue la construcción de los prototipos. Muchos de los componentes necesarios no se fabrican en Ecuador y deben importarse a un costo elevado. Cobeña explica que, para reducir gastos, algunas piezas fueron diseñadas localmente y enviadas a fabricar en China, aunque el valor de los envíos también resultó considerable. Con el tiempo, el equipo aprendió a adaptarse al mercado nacional, reemplazando elementos con piezas hechas en impresión 3D y aprovechando los descuentos en servicios de ciertas empresas.
En Beijing se encontraron con otro obstáculo: el idioma. La comunicación no siempre fue fácil, pues en la competencia pocos hablaban inglés y mucho menos español. A esto se sumaron los altibajos propios de la competencia. Dennis recuerda con claridad los momentos de derrota: “Había veces en que perdíamos y teníamos que levantar la cabeza y seguir adelante”.
El mérito no fue solo técnico. Con apenas dos integrantes frente a delegaciones de más de cinco competidores, Cobeña e Hidalgo se organizaron y acoplaron para competir en paralelo, reparar y manejar sus prototipos bajo presión. Su ventaja estuvo en la coordinación, la sincronización entre ambos, el diseño con impresión 3D y el uso de estrategias múltiples, como las siete programadas para el Mini Sumo Autónomo, señala Dennis Hidalgo. En las categorías radio controladas les resulto complicado-agrega Cobeña- porque cada uno manejaba su robot, pero en las categorías autónomas compartían estrategias y era cuestión de adaptarse y enfocarse a un robot. “Tratamos de distribuirnos por categorías a lo largo de tres días de competencia”.
El principal obstáculo que Cobeña identifica no es el talento, sino el apoyo económico. A pesar de esto, el equipo ya tiene en agenda ir a la final de otro evento en Estados Unidos (NHRL 2026), que involucra batalla de robots. También se están preparando para competir en Japón (All Japan Sumo Tournament) en 2026, en el que ya están acreditados. Por cuestiones económicas no lograron ir este 2025.
Historias como la de Cobeña e Hidalgo son una prueba de que el talento ecuatoriano no solo puede viralizarse, sino también subirse al podio mundial. La lección es clara: apostar por la ciencia y la tecnología desde la infancia no es un lujo, es la clave para que Ecuador deje de ser espectador y se convierta en protagonista de la innovación global. El consejo de Dennis para los jóvenes: “Si es que les gusta la robótica sigan luchando por crear nuevos proyectos que al final cada uno aporta algo en estas competencias. Siempre tenemos que seguir aprendiendo, la tecnología sigue avanzando cada día”.
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