Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
En pleno corazón del Chocó Andino, una reserva de biodiversidad que resiste frente a la expansión ganadera y minera, nació una iniciativa. No era un simple proyecto, sino un nuevo lenguaje. Fundación Futuro, una organización ecuatoriana con más de dos décadas de trabajo en conservación, presentó NFTree, una herramienta basada en ‘blockchain’ que busca transformar la manera de financiar la protección de la naturaleza.
El anuncio se hizo en Estocolmo, durante la cumbre internacional Bridging Regions for Nature Innovation. Allí, Carolina Proaño, directora ejecutiva de Fundación Futuro, expuso la propuesta ecuatoriana como una solución escalable desde el Sur Global, diseñada para cerrar la brecha de financiamiento climático global, estimada en 700 mil millones de dólares anuales.
Chocó Andino ubicación:
NFTree utiliza tecnología ‘blockchain’ para ‘tokenizar’ activos naturales. ¿Qué significa eso? Que divide el valor ecológico de territorios como bosques y reservas en pequeños píxeles de 10×10 metros. Cada uno de estos píxeles representa un activo digital verificable. Empresas y personas pueden adquirirlos para compensar su huella ambiental.
No te pierdas de leer: Adiós a Magis TV y Cuevana: opciones seguras y gratuitas para ver películas y series
El modelo no especula con el mercado de carbono, como suele suceder con bonos internacionales. Aquí, el 80% del aporte va directamente a las comunidades locales mediante fideicomisos auditados. Lo importante no es solo conservar el bosque, sino mejorar el ingreso de quienes lo protegen. “Desde Ecuador proponemos una herramienta tecnológica y justa que pone a las comunidades en el centro de la solución climática”, expresó Carolina Proaño, citada por el boletín de Fundación Futuro.
¿Qué provincias abarca el Chocó Andino?:
La historia de NFTree no puede contarse sin hablar de mujeres como Irma Napa o Lila Lema. Ambas forman parte de ASOMEG, la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Guayabillas, un pilar clave del modelo. Lila recuerda cómo poco a poco se formaron y empoderaron. Irma, por su parte, cuenta cómo su dinámica cambió al involucrarse: “Antes estaba solo en la casa, ahora dedicamos tiempo a hacer nuestros productos”.
Este tipo de transformaciones individuales y colectivas dan sentido al modelo. No se trata solo de carbono o biodiversidad: se trata de vidas que se fortalecen junto a la naturaleza.
La Reserva Mashpi-Tayra, administrada por Fundación Futuro, es el epicentro de NFTree. Ubicada en el Chocó Andino, esta área protegida de 3 017 hectáreas alberga 411 especies de aves y 98 de mamíferos, cerca de una cuarta parte de las especies registradas en todo el Ecuador. Desde 2015, se han descubierto 24 especies nuevas para la ciencia, como la rana de cristal Hyalinobatrachium mashpi y la orquídea Lepanthes mashpica.
Pero este santuario enfrenta amenazas reales: minería legal e ilegal, deforestación y caza furtiva. NFTree ofrece una respuesta tangible al convertir la conservación en una opción económicamente viable para las familias locales, explica Fundación Futuro.
¿Por qué se llama Chocó Andino?:
El modelo establecido por Fundación Futuro responde a una necesidad crítica: en Ecuador no existe aún un marco regulatorio para el financiamiento climático, y la mayoría de estos mecanismos están fuera del alcance de pequeños propietarios. NFTree cambia esa lógica. Establece un precio interno de carbono, canaliza recursos directamente a comunidades y garantiza trazabilidad y transparencia mediante tecnología.
Te puede interesar: ChatGPT ya puede generar imágenes desde WhatsApp sin usar otras ‘apps’
Hasta la fecha, según datos proporcionados por Fundación Futuro, NFTree ha financiado más de 11 000 hectáreas de bosque, ha capturado más de 109.400 toneladas de CO₂e y ha movilizado 4,5 millones de dólares. Ya impacta directamente a 15 comunidades en la Reserva de Biósfera del Chocó Andino.
NFTree no solo entrega recursos: también empodera. Ha creado una interfaz que conecta estructuras comunitarias con plataformas digitales, usando DAOs (Organizaciones Autónomas Descentralizadas). Además, capacita a los habitantes en el uso de tecnologías como drones para verificar el estado del bosque. Así, la comunidad se convierte en su propia guardiana digital.
Este proceso se construye con metodologías participativas como Story-of-Place, que aseguran que las herramientas tecnológicas respeten la realidad local. La tecnología no impone, se adapta.
Impulsado por el respaldo del BID Lab, NFTree apunta más alto. También se ha lanzado una guía de réplica para llevar el modelo a otros proyectos de conservación, tanto en Ecuador como en el resto del mundo. El objetivo: proteger 500 000 hectáreas antes del 2035.
“Liderar con propósito significa atreverse a romper moldes”, dijo Roque Sevilla, presidente del Directorio de Fundación Futuro. “NFTree no está guiado por el lucro, sino por una visión de largo plazo que busca cuidar lo que más importa: sostener la vida en todas sus formas”.