
Creo que hay dos etapas en Quito con las salchipapas: la primera es la del balde, con la papa más en cubos, y te lo servían en una hoja de papel. La salchipapa actual usa la papa al estilo francés, las ‘french fries’. En la década de los ochenta comenzaron a proliferar por la ciudad y no fue algo efímero: las salchipapas permanecen como un clásico de la comidad callejera (la ‘street food’) de Quito.
Todos tenemos algún recuerdo de la salchipapa, sobre todo de cuándo la probamos por primera vez. Y aprovecho, pues, de este espacio para contarles que yo la conocí en 1982, en la esquina del Instituto Nacional Mejía, a dónde íbamos luego de clases, siempre y cuando hubiera plata para eso.
Las salchichas eran de dudosa procedencia. Y las papas estaban secas de estar tanto tiempo bajo el foco. Pero lo gozábamos con la simple mayonesa casera. La salsa de tomate era la novedad, que salía como de un chisguete. Por aquellos años también comenzaba el fin de esa salsa de tomate o ketchup que costaba mucho sacar de la botella. Había que hacer esfuerzos titánicos. Golpear salvajemente el fondo del envase o meter un cuchillo que pudiera entrar por el pico para sacar algo de la salsa.
Con el tiempo fueron añadiendo proteína. La diferencia es que la papa determina el nombre del plato: papipollo, papicarne y hasta hubo un tiempo en que vendían la papigorda.
Suele ocurrir, como en todo, que cada uno tiene su salchipapa preferida. Sin embargo, no es menos cierto que, al ser un clásico de la street food de Quito, la salchipapa se nos aparece al paso. Y no podemos evitar sentir el antojo y finalmente comerlo.
Eso fue algo que pasó en la avenida Seis de Diciembre y Orellana. Eran cerca de las 16:00 y se veía una fila. Esa es una buena señal. Es una pequeña caseta, Jorge Morales y su hermano Wilson Flores abrieron hace dos años Multy Pollo.
El Multy Pollo no es una hueca, menos aún un restaurante. Es lo que llamaríamos un agachadito, que sería el nombre ecuatoriano para esta tendencia contemporánea de llamar a esta comida como “street food”. Y es que se lo come como en cualquier agachadito: donde hay un puesto: una vereda, unas gradas, donde uno se acomode. Y lo come agachado.
Multy Pollo apenas tiene dos años. Jorge y Wilson se quedaron sin trabajo y vieron que esa caseta se alquilaba. “Como yo ya sabía de cómo se hacían las papas, pues decidimos hacer las salchipapas”, cuenta Jorge. Y esta es la verdad: sus papas son de calidad. Usa la técnica de las cocciones a dos temperaturas para que sean crocantes por fuera y delicados por dentro.
La salchicha es la clásica de la salchipapa, pero tiene su registro sanitario, como lo pudimos comprobar. Pero el producto estrella es el papipollo. Y tienen razón los que lo eligen: el pollo es francamento bueno: crocante, tierno, jugoso. Está muy bien hecho. Y es un placer comerlo.
Las salsas son muy interesantes. La mayonesa, que es la que mejor combina con el producto, está hecho con un toque de perejil. La salsa de tomate (ketchup) es el clásico. Pero encanta el contraste que tiene la salsa rosada. Está hecha de ketchup, mayonesa y mostaza, que le da con delicadeza el toque ácido necesario.
Fue un encuentro casual. El mundo celebraba el Día de la Papa Frita el 20 de agosto, día en que conocimos este agachadito. Conocimos la alegría, la felicidad que da esa comida popular que nos quita el hambre con gusto.