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Misquilla lleva a Juan Fernando Velasco a la industria culinaria

Juan Fernando Velasco y Jorge Silva en el bistro Misquilla ubicado en la Isabel La Católica. Foto: Ana Veintimilla/ Sabores

Juan Fernando Velasco y Jorge Silva en el bistro Misquilla ubicado en la Isabel La Católica. Foto: Ana Veintimilla/ Sabores

Juan Fernando Velasco y Jorge Silva en el bistro Misquilla ubicado en la Isabel La Católica. Foto: Ana Veintimilla/ Sabores

La música al igual que la cocina ayudan a rescatar la identidad. Estas dos vertientes han hecho que el cantante ecuatoriano Juan Fernando Velasco se lance con un emprendimiento que involucra la cocina moderna. En Misquilla encuentra este espacio que juega con la música y la gastronomía desde la decoración hasta el servicio.

Misquilla, dice Velasco, nació con una idea centrada en la música y la degustación. Un espacio que nace del concepto de cantina en donde además del espectáculo musical que se ofrece se puede degustar picadas como encocado en canastas de verde o brochetas de fritada.

Ahora, además, del show, Misquilla inauguró su bistro con un menú más completo que las picadas y un horario diurno; en un espacio en el que se fusiona la cocina de autor con los platos o productos ecuatorianos.

El menú del bistro cambia con los productos de temporada. Jorge Silva, chef y socio del local, explica que la propuesta culinaria responde a un concepto en el que el menú diario es libre y da oportunidad al uso de la materia prima ecuatoriana en platillos que reinventan los sabores.

El chicharrón de pescado en Misquilla puede ser una entrada para compartir y disfrutar. Foto: Ana Veintimilla/ Sabores

Los platos recuerdan a los sabores tradicionales de la Costa y la Sierra. En una entrada aparece un chicharrón de pescado con salsas como la bearnesa o una salsa a base de pimientos. Un plato fuerte está centrado en el cerdo, un alimento común de la sierra con una salsa de higos y ensalada. El postre rescata los tradicionales helados de paila con barquillos rellenos de mousse de maracuyá.

Velasco explica que el bistro parte de la idea de país. “Tiene que ver con la recuperación y con la perspectiva de exaltar (lo local)”. El ambiente del restaurante fusiona la estética industrial con cuadros de cantantes ecuatorianos populares. El área está dividida para los espectáculos y el restaurante, acoplando dos ambientes en uno.

El tradicional helado de paila se combina con barquillos rellenos, un pequeño giro para agregar sabor al postre. Foto: Ana Veintimilla/ Sabores.

Los cocteles del bar rinden honor al aguardiente ecuatoriano. Todos a base de caña manabita llevan nombres de cantantes como Julio Jaramillo. Un coctel elaborado con tomate de árbol y uvilla, macerado en caña. La bebida de Carlota Jaramillo mezcla frutos rojos y especias como canela y clavo de olor. El Trío Manzanilla es una versión de pisco aromatizado con manzanilla.

La chicha también tiene su espacio en el local. Silva cuenta que se añaden estos detalles porque además de los comensales ecuatorianos el restaurante apunta a un público de turistas quienes a través de una sola comida puedan recorrer el Ecuador.

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