El helado de paila de Ecuador está entre los 50 mejores del mundo, según TasteAtlas

Solo tres helados latinoamericanos están entre los 50 mejores del mundo para TasteAtlas. Uno de ellos es el helado de paila de Imbabura.

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El helado de paila, originario de Ibarra, fue reconocido como uno de los 50 mejores postres helados del mundo, según el ranking publicado por TasteAtlas este 30 de julio del 2025 en su cuenta de Instagram. Esta guía gastronómica lo ubicó en el puesto 39, superando a clásicos como el parfait francés, el helado frito y el sundae.

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El veredicto resalta su elaboración artesanal, sus sabores andinos y su origen volcánico. Según TasteAtlas, helado de paila es una especialidad parecida al ‘sorbete’ que proviene de Ibarra. Viene en una variedad de sabores y se elabora con jugo de frutas, hielo, azúcar y a veces frutas enteras. Todos los ingredientes se baten tradicionalmente a mano dentro de una gran paila de bronce o cobre colocada sobre hielo.

Solo tres helados de América Latina está en el ránking de TasteAtlas

El helado de paila comparte la lista con otros postres destacados de América Latina. El limber, de Puerto Rico, ocupa el puesto 5, el queso helado, de Perú (21). No hay más helados de la región en este ránking.

Además, postre ecuatoriano se ubicó por encima de muchas preparaciones reconocidas a nivel mundial, lo que reafirma el valor de las tradiciones locales frente a propuestas industriales.

Una historia que nace en el volcán Imbabura

TasteAtlas también destaca el origen legendario del postre: se dice que este helado fue elaborado por primera vez con nieve del glaciar del volcán Imbabura. Supuestamente, Rosalía Suárez recogió ese hielo, y sus descendientes aún conservan la tradición y mantienen una heladería en Ibarra.

Según relatos históricos, Rosalía Suárez preparó el primer helado de paila en 1896. Desde entonces, la técnica no ha cambiado. Hoy, la heladería original de la familia Suárez sigue atendiendo en el centro de la ciudad, donde se preparan los helados a la vista de los visitantes.

Técnica artesanal y sabores de la región

La preparación inicia con la limpieza de una paila de bronce o cobre, que se coloca sobre una cama de hielo picado, sal gruesa y paja. Se vierte en su interior jugo de fruta azucarado, a veces acompañado de clara de huevo batida, y se bate con una cuchara de madera mientras la paila gira constantemente sobre el hielo.

La mezcla se enfría de forma uniforme hasta adquirir una textura suave y sorbeteada (refrescante con pequeños cristales de hielo que se deshacen en la boca). Entre los sabores más tradicionales destacan la mora, guanábana, maracuyá, fresa, naranjilla y el tomate de árbol.

El helado de paila se sirve en copas o conos, sin conservantes ni colorantes artificiales. Su sabor es intenso y natural. Su historia es tan profunda como su técnica. Y su reconocimiento en TasteAtlas confirma lo que los ecuatorianos han sabido siempre: el helado más auténtico del país no necesita máquinas, solo una paila y manos que sepan girarla.