
La fanesca no es solo una sopa: es una historia que se cocina a fuego lento. Sus orígenes se remontan a los pueblos andinos, que celebraban la cosecha con una mezcla de granos tiernos como símbolo de abundancia y agradecimiento a la tierra. Con la llegada de la tradición cristiana, esta preparación se transformó y adoptó un nuevo significado durante la Semana Santa, integrando el bacalao y convirtiéndose en un plato cargado de simbolismo.
Cada ingrediente representa algo más que sabor: los granos evocan la diversidad y la unión, mientras que su preparación, que toma horas y convoca a varias manos, refleja el valor de compartir. Por eso, más que una receta, la fanesca es un encuentro de culturas, de memorias familiares y de tradiciones que se mantienen vivas en cada cocina ecuatoriana.
500 gr de bacalao seco (desalado y desmenuzado)
1 taza de chochos remojados y cocidos
1 taza de fréjol cocido
1 taza de habas peladas y cocidas
1 taza de arvejas cocidas
1 taza de maíz tierno (granos pelados)
1 taza de zapallo (calabaza) en cubos
1 taza de lentejas
1 taza de mellocos cocidos (opcional)
2 cebollas blancas picadas
2 dientes de ajo picados
1 litro de leche
1/2 litro de caldo de verduras o pollo
4 cucharadas de mantequilla o aceite de achiote
Sal y pimienta al gusto
Perejil o cilantro picado para decorar
Queso fresco rallado (opcional)
Huevo duro para acompañar
Cada ingrediente representa no solo un sabor único, sino también un aporte nutricional importante, lleno de proteínas, fibra y vitaminas
Unir ingredientes
Opcional sin bacalao: Para una versión vegetariana, omite el bacalao y agrega más vegetales o champiñones.
La fanesca es más que una sopa; es un símbolo cultural de Ecuador que reúne historia, tradición y sabor en un solo plato. Ideal para disfrutar en Semana Santa, este platillo representa la identidad y la unión familiar. Anímate a preparar esta receta y vive la experiencia auténtica de una de las joyas culinarias del país.
