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“ El yogur griego natural aporta proteínas, calcio y cultivos bacterianos. Puede ayudar con la saciedad, el mantenimiento de la masa muscular y formar parte de una alimentación saludable. Pero hay que aprender a escogerlo: no todo lo que dice “griego” es una buena opción”.
Llegas al supermercado y encuentras yogur griego natural, con frutas, alto en proteína, sin grasa, con miel o granola. Todos parecen saludables, pero no son iguales. El yogur griego se obtiene a partir de leche fermentada y concentrada, por eso suele ser más espeso y tener mayor cantidad de proteína que un yogur convencional.
Una porción práctica puede ser de aproximadamente 150 a 200 gramos. No existe una dosis exacta ni necesitamos consumir grandes cantidades. Puede formar parte del desayuno o utilizarse como una colación.
Una de sus mayores ventajas es la proteína, que ayuda a mantener la masa muscular y aumenta la sensación de saciedad, esto cobra especial importancia con el paso de los años y también durante la pérdida de peso, cuando queremos disminuir grasa sin perder demasiado músculo. Una opción sencilla puede ser yogur griego natural con fruta, semillas o un pequeño puñado de frutos secos. Tenemos proteína, fibra y grasas saludables en una sola comida.
También aporta calcio, fósforo y proteínas, nutrientes relacionados con la salud de los huesos, pero ningún yogur trabaja solo: conservar huesos y músculos necesita también actividad física, ejercicio de fuerza, suficiente proteína y un adecuado estado de vitamina D. El yogur es además un alimento fermentado, puede contener cultivos vivos que interactúan con nuestro sistema digestivo, pero no debemos exagerar sus beneficios. Un yogur no “repara” por sí solo nuestra microbiota, para cuidar la salud intestinal también necesitamos vegetales, frutas, legumbres y otros alimentos ricos en fibra.
¿Y ayuda a bajar de peso? El yogur griego no adelgaza por sí solo, pero puede ser útil porque aporta proteína, produce saciedad y puede reemplazar alimentos de peor calidad. Si sustituye unas galletas, un postre o un producto ultraprocesado, probablemente estamos haciendo una mejor elección.
El consejo más sencillo está en el supermercado: dale la vuelta al envase. Prefiere yogur griego natural, sin azúcar añadida y con una buena cantidad de proteína. Después puedes agregar fruta, canela, semillas, nueces o almendras. Que diga “griego”, “fitness” o “0 % grasa” no garantiza que sea saludable. ¿Entero o descremado? Ambos pueden formar parte de una buena alimentación. Antes de preocuparnos únicamente por la grasa, revisemos proteína, azúcar añadido e ingredientes.
El yogur griego puede ser un excelente alimento, una porción de 150–200 gramos, natural y sin azúcar añadida, puede ser una manera sencilla de incorporar proteína, calcio y un alimento fermentado a nuestra dieta.
La próxima vez que lo compres, recuerda algo muy simple: un yogur griego natural puede ser una excelente elección; uno cargado de azúcar puede terminar siendo simplemente un postre con muy buena publicidad.